Perfeccionarse a sí mismo, como método para reestablecer el califato

De los distintos métodos existentes para el restablecimiento del califato, el de “perfeccionarse a sí mismo” es paradójicamente promovido tanto por algunos grupos “sufís” como por otros que se identifican como “salafis”. En este documento se presenta una evaluación profunda del mismo con base en la sunnah y el Corán con el objetivo de comprender los resultados que se pueden esperar de su implementación.

Haga click para leer el documento: https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/perfeccionarse-a-sc3ad-mismo.pdf

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Advertencia sobre la fitna a nuestro alrededor

“Y sabed [que si no obedecéis a Allah y a Su Mensajero] padeceréis adversidades [y discordias], no sólo los inicuos de entre vosotros sino todos. Y ciertamente Allah es severo en el castigo.” Surah Al Anfal, verso 25*

Advertencia sobre la fitna a nuestro alrededor

Allah advierte a sus creyentes sobre la fitna, pruebas y tribulaciones  que rodea a los malvados y aquellos a su alrededor. Por lo tanto tal fitna no se limitará a los pecadores y a los transgresores. En cambio, alcanzará a los otros si la gente no detiene o previene los pecados.Imam Ahmad registró que Mutarrif dijo: “le preguntamos a Az Zubayr, ‘¡Oh Abu Abdullah! ¿Qué te trajo aquí (a la batalla de Al Jamal) si tú abandonaste al califa cuando fue asesinado (Uzman, que Allah esté complacido con él) y ahora vienes pidiendo venganza por su sangre?’ y a esto Él dijo: ‘En los tiempos del Mensajero de Allah, de Abu Bakr, Umar y Uzman solíamos recitar:

“Y sabed [que si no obedecéis a Allah y a Su Mensajero] padeceréis adversidades [y discordias], no sólo los inicuos de entre vosotros sino todos. Y ciertamente Allah es severo en el castigo.” Surah Al Anfal, verso 25

Y no pensábamos que este ayah también se refería a nosotros también sino hasta que la fitna nos alcanzó a nosotros también. “Ali bin Abi Talha reportó que Ibn Abbas dijo sobre esta ayah:

“Y sabed [que si no obedecéis a Allah y a Su Mensajero] padeceréis adversidades [y discordias], no sólo los inicuos de entre vosotros sino todos. Y ciertamente Allah es severo en el castigo.” Surah Al Anfal, verso 25

Que se refería a los compañeros del profeta en particular. En otra narración de Ibn Abbas él dijo: “Allah ordenó a los creyentes detener el mal y evitar que se esparciera entre ellos, de manera que Allah no los incluyera a todos en el tormento (fitna). “En verdad esta es una buena explicación que motivó a Mujahid a comentar lo declarado por Allah:

“Y sabed [que si no obedecéis a Allah y a Su Mensajero] padeceréis adversidades [y discordias], no sólo los inicuos de entre vosotros sino todos. Y ciertamente Allah es severo en el castigo.” Surah Al Anfal, verso 25

“¡se refiere a ustedes también!” Y varios opinaron lo mismo, tales como Ad Dahhak y Yazid bin Abi Habib y otros más. Ibn Masud dijo: “no hay un grupo de gente en el que alguien no vaya a provocar fitna pues Allah dijo:

“Sus riquezas y sus hijos son sólo una tribulación (fitna) para ustedes…”64:15. Por lo tanto cuando busquen refugio, busquen refugio con Allah de la fitna que provoca el extravío”. Ibn Jarir reportó este hadiz. La opinión de que la advertencia en este ayah se refiere a los sahaba y a todos los demás es la verdadera, a pesar de que el discurso en el ayad fuera dirigido a los sahaba.Hay hadices que advierten en contra de la fitna en general, proporcionando así el entendimiento correcto de esta explicación. De manera similar habrá otro un libro aparte en el cuál este tema es tratado si Allah quiere, siendo también el caso de los imams quienes también escribieron numerosos trabajos sobre este asunto.

Entre las afirmaciones más precisas escritas sobre este tema, es lo que Imam Ahmad registró de Hudhayfah bin Al-Yaman quién dijo que el mensajero de Allah dijo:

“¡Por aquél en cuyas mano está mi alma! Prescribirás la rectitud y prohibirás la maldad, o Allah les enviará un castigo; le suplicarán a Él pero Él no contestará vuestras súplicas”

Imam Ahmad registró que Abu Ar Riqad dijo: “Escuché decir a Hudhayfah decir: ‘En los tiempos del profeta había ciertas palabras que si alguien las pronunciaba se volvía un hipócrita a causa de esto. Ahora escucho tales palabras de alguno de ustedes hasta cuatro veces en una misma reunión. En verdad que ustedes mejor inviten al bien y prohíban el mal y se animen mutuamente a hacer el bien o Allah los rodeará a todos con un tormento, o hará que los malvados entre ustedes se vuelvan sus líderes. Los piadosos entre ustedes entonces suplicarán pero sus súplicas no serán aceptadas” Imam Ahmad registró que An Nu’man bin Bashir dijo que el profeta dio un discurso en el que él dijo, mientras señalaba a sus orejas con dos dedos:

“La parábola de la persona que obedece los mandamientos de Allah y sus restricciones en comparación con aquellos que los violan, o se sientan pasivos mientras están siendo violados, es aquella de esos que llevaron muchos asientos a un bote. Algunos de ellos consiguieron asiento en la parte de abajo, que es la peor y parte más dura y otros consiguieron sentarse en la parte de arriba. Cuando lo primeros necesitaron agua tuvieron que ir arriba a conseguirla molestando así a los demás por lo que dijeron: “hagamos un agujero en nuestra sección del barco para tener agua y así evitamos molestar a los  que están arriba; de manera que si los de la parte de arriba los dejan hacer eso, entonces todos en el barco perecerán, pero si los detienen, ambos los de arriba y los de abajo se salvarán”

Esto fue reportado por Al Bujari, no por Muslim, en el libro de las asociaciones y en el libro de los testigos. También fue reportado por At Tirmizi a través de una diferente ruta de narración.

Imam Ahmad registró que Umm Salamah, la esposa del profeta dijo: “escuché decir al mensajero de Allah:

“Si los pecados comienzan a hacerse abiertamente en mi ummah, Allah los rodeará con un castigo) Yo dije: ‘¡Oh mensajero de Allah! ¿Habrá gente piadosa entre ellos? Y él dijo: “Sí” y entonces pregunté: ‘¿qué les pasará a ellos?’ y él dijo:

“Ellos serán castigados con la demás gente, pero terminarán con el perdón y el placer de Allah”

Imam Ahmad registró que Jarir dijo que el mensajero de Allah dijo:

“Cada pueblo en el cual se estén cometiendo pecados, mientras ellos sean más poderosos y numerosos que los que hacen el mal y mientras no hagan nada para detenerlos, entonces Allah los envolverá a todos con su castigo”.

Ibn Majah recolectó este hadiz.

Tafsir ibn Kazir. Páginas 1951-1952

*Traducción del verso: nurelislam

Traducción Una Ummah.

Responsabilidades del estado islámico y la sociedad hacia el individuo

 Según la opinión de Ibn Hazm de Cordoba (Abehacen) Del libro: Ibn Hazem wa nazratuhu at tarikhiyah . Dr Abdul Alim Awiz. Traducción de: Abu Muhammad Víctor Qásem

 De entre las más destacadas opiniones de Ibn Hazem, las cuales se consideran como el comienzo de la renovación- es su opinión sobre la responsabilidad de la sociedad y el estado por los derechos básicos del individuo. Ibn Hazem tiene un escrito que es conocido por esto, y el cual conocen los alfaquíes, en especial los contemporáneos, en la base de que es una regla de legislación pionera, y en la cual el legado islámico lucha por lo que se llama como “la igualdad social” o como también se nombra como “el socialismo” y de esto se basan los movimientos que reafirman (los derechos humanos) sociales y económicos.

Dice Ibn Hazem: “Es una obligación para los ricos de todos los países que ayuden a los pobres, ordenándolos el gobernante a hacer esto, así si no se pueden entregar “las limosnas y azaques” para ellos, ni nada de todos los bienes de los musulmanes para ellos, se les debe alimentar con las cosas necesarias, y se les debe vestir con ropas para el invierno y el verano y darles donde habitar, para protegerles de la lluvia, el verano, el sol y de la vista de la gente y tener privacidad

(1). El planteamiento se basa en la aleya: “Y dad a los parientes cercanos su derecho, y a los necesitados y al hijo del camino” (persona extranjera que no puede volver a su patria por alguna causa económica)

 (2). No entra en el conjunto de cada uno de estos sino más que propiciarles el alimento, las vestiduras y la vivienda. y el hadiz del Profeta (ByP): “El musulmán es hermano del musulmán, no comete con el injusticia y no le abandona (a sus enemigos o ante la necesidad)”- así quien lo deja hambriento, desnudo, pudiendo alimentarlo y vestirlo- lo ha abandonado

 (3). – Completa Ibn Hazem los otros planos de su teoría, sacando como resultado otras reglas que son del mismo nivel, entre ellas es que no es lícito para el musulmán necesitado que coma carne mortecina o carne de cerdo, dado a que puede encontrar alimento que le sobre a su compañero, sea musulmán o dimmí, dado a que es obligación para quien posee alimento que de de comer al hambriento, y si esto es así, entonces no se encuentra en una necesidad extrema de comer carne mortecina o carne de cerdo, y por lo mismo (el necesitado) puede luchar por esto, así, si es muerto (por que no quiere darle de comer, teniendo la posibilidad de hacerlo) a su asesino se le aplica el talión, pero si el que no quiere darle sale muerto, obtendrá la maldición de Al-láh dado a que ha prohibido un derecho, y porque pertenece al grupo de los desobedientes”

 (4). Nosotros vemos en ambos textos, en los cuales se apoya Ibn Hazem, con muchos argumentos del Corán, los hadices y los dichos de los sahabas- que reafirma tres ámbitos:

 1- La Solidaridad Social.

2- La obligación del Estado en preocuparse por los derechos del individuo de la sociedad.

3- El nivel de vida digno, el cual se considera como el límite básico de cada persona (1), y este límite básico lo describe Ibn Hazem en tres cosas que lo conforman: el alimento que es necesario para una vida digna y que proteja la salud de la persona, y de este modo no sufra enfermedades ni debilitamiento. Las vestiduras que le protejan del frío y el calor, o sea ropas de invierno y de verano. La vivienda bien construida para soportar el viento, para poder calentarse del frío, par la protección del sol y la lluvia, y todo esto tiene el motivo de lograr para el pobre un nivel de vida digno y que merece todo humano que Al-láh ha honrado y dignificado (2).

 Esta demás explicar que las medidas de provisión y armonía en estas necesidades básicas, son diferentes de una época a otra, por esto encontramos que Ibn Hazem no expone su consistencia en medidas o valores, sino que lo deja a la analogía de la sociedad y las situaciones que hay en el medio y el nivel de progreso que haya. Pero la pregunta que se cuestiona en esto es: ¿Si el estado no responde a lo que está obligado hacerlo, como es la recaudación del azaque y otros impuestos limitados, es lo bastante suficiente para llevar a cabo estas provisiones- entonces de donde puede dar solución a estas necesidades básicas de los individuos?

 Ibn Hazem opina que en esta situación, es un derecho del estado musulmán, que obligue a los ricos a que le ayuden a realizar el cumplimiento de estos derechos, “dado a que los bienes tiene un derecho, a excepción del azaque” y quien dice que no hay derecho en los bienes ajenos, a parte del azaque, ha mentido, sin poseer ningún argumento que apoye lo que dice, y ningún texto ni consenso que lo corrobore (3)”. El azaque por sí solo no puede preocuparse por la responsabilidad social en el Islam. Y ciertamente esta responsabilidad social, en todas sus formas se preocupa este orden, en especial en que las exigencias de la vida y las obligaciones del estado se han diversificado y aumentado.

 A esta visión es a la cual se dirige Ibn Hazem, completando con esto una parte de su teoría sobre la entrega de las necesidades básicas de las personas- y esta es la opinión por la cual se inclinan los investigadores musulmanes actuales, dado a que esta teoría se preocupa en las bases socioeconómicas completas (1), y da al estado la oportunidad de controlar las obligaciones en un límite económico flexible, pudiendo a través de este poder ordenar a parte del azaque impuestos internos para así cubrir las necesidades de las clases necesitadas (2) y para levantar proyectos y organizaciones que son obligatorias que se establezcan dado a las necesidades de la época.

La verdad es que el principio (que en los bienes no hay derechos, a excepción del azaque) basado en un fundamento profético, el cual han expuesto algunos alfaquíes, argumentando que el azaque abrogó esto- en este principio, Ibn Hazem no lo discute, ni se opone con diferentes fundamentos basados en el Corán y la Sunna, y en los dichos de los sahabas y los tabi’ínes- y sus formas- son muchos más correctas que las del alfaquí zahirí Abu Muhammad Ibn Hazem (3), al momento que no exageramos si decimos: Ciertamente esa opinión no se ha destacado en el pensamiento islámico- como tampoco se ha revisado sino hasta hasta que se presenta esa defensa fuerte y afirmativa de Ibn Hazem. Se engloba hacia los factores de la teoría de Ibn Hazem sobre la responsabilidad social, su opinión sobre dos ámbitos de entre los planos de la vida social:

1- Los derechos de vecindad y de cooperación.

 2- El derecho de la hospitalidad.

 Estos dos derechos no han sido estudiados por la mayoría de los pensadores islámicos, dado a que la mayoría de los alfaquíes ven a ambos derechos dentro de lo que respecta a “las cosas recomendadas por la ley islámica y partes de las etiquetas sociales a cumplir”. Pero Ibn Hazem es el que más de entre los imames de las escuelas de jurisprudencia se preocupa de estos temas, y es quien alcanza este ámbito por medio de una observación legal, dándole una importancia legal, como una parte de la legislación social e islámica, que posee la característica de obligatoria, y que no es algo dejado de lado por deseo del individuo o sus inclinaciones particulares.

Lo que es habitual en las costumbres, es que el vecino necesita a su vecino en algunas necesidades, como lo es las bestias de cargas, la tela para hacer una prenda de vestir, utilizar el hacha para cortar, la olla para cocinar, la sartén para freír, el cubo, la cuerda y la rueda para moler (en un molino de agua), la aguja para coser, y todas aquellas cosas que tienen utilidad- estos objetos si son pedidos por el vecino, éste debe prestárselos, dado a que los necesita, por lo mismo hace obligatorio que se los preste su cumple con entregarlo… sobre su situación de ser obligatorio, dice Al-láh, el Al-tísimo: “¡Ay de los que hacen la azalá. Aquellos que descuidan sus oraciones. Aquellos que ostentan y niegan la ayuda “, en esta aleya Al-láh amenaza con el Fuego a quien no presta ayuda (1).

Ibn Hazem presenta- después de este juicio- algunas definiciones que se transmiten sobre el significado de la palabra “ayuda”, así como algunos hadices y crónicas históricas sobre el buen comportamiento de los sahabas y los tabiínes, lo cual reafirma la obligatoriedad de “la ayuda” (2), Ibn Hazem considera esta ayuda como la medida que no engloba todo, a pesar de que sea habitual sin que haya daño por parte del que le ha sido prestado algo (3), dado a que la base de la relación vecinal es la confianza, no el mal pensamiento y la acusación del otro, dado a que lo que se cree es lo más falso que hay (4).

 La verdad es que encontramos en el famoso juicio de Ibn Hazem: “Es una obligación de los ricos, de la gente de cada país que ayuden a sus pobres, y los obliga el gobernante a esto (1)” un tipo de preocupación social basado en la unidad geográfica y poblacional, que se basa en la vecindad, así en el significado jurídico, en el cual se apoyan algunos alfaquíes sobre el tema de la vecindad, es que cuarenta personas de diferentes partes conforman una aldea, es más una pequeña ciudad- con una unidad completa- los ricos se preocupan por los derechos de los pobres, en lo que se refiere a facilitarles sus necesidades básicas.

Apoya este planteamiento que hemos mencionado de la orientación de Ibn Hazem sobre el derecho de la ayuda, y como también lo apoya la regla jurídica que no permite que el azaque salga del país a menos que se haya cubierto todo lo necesario. Y de entre las formas de la preocupación social la cual ha hecho destacar Ibn Hazem , y la cual se hizo conocida en la práctica del derecho de hospitalidad, y otorgarle el grado de obligatorio, y considerarlo un pilar obligatorio del orden económico del Islam, el huésped puede pedir esta hospitalidad por medio de la pugna y la lucha por cualquier vía.

Dice Ibn Hazem: “La hospitalidad es obligatoria para el nómade, para el sedentario, para el alfaquí, para el ignorante: un día y su noche como obra pía y de atención, después tres días: hospitalidad y no se excede… pero si se le niega la hospitalidad obligatoria, puedo pedirla por la fuerza, y como sea, hasta que le sea aplicada” (2). Ibn Hazem se argumenta en el hadiz del Profeta (ByP), recopilado por Abu Daud: “Quien crea en Al-láh y el Día Final, que sea generoso con su huésped, y es válido por un día y su noche, y la hospitalidad son tres días, y lo que hay después de este tiempo es “sadaqa” (limosna), y no le está permitido quedarse allí hasta que se sienta molesto (3)”. Ibn Hazem interpreta este hadiz- y otro- en su sentido literal, tal como es su método en la legislación islámica, dándole el énfasis de obligatorio, contradiciendo a la mayoría de los alfaquíes, que ven que esta materia de los derechos del vecino y de la hospitalidad son partes del comportamiento ético y cosas recomendadas por la religión, pero sin ser una obligación (1).

La política en el Islam: ¿es posible una separación?

En estos tiempos de convulsión política en el mundo musulmán, este oportuno artículo traducido del inglés, contesta con argumentos lógicos, con hechos y con evidencias islámicas las  siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ver el islam con la política?
  • ¿Se pueden poner en práctica las leyes Islámicas en estos tiempos?
  • Como musulmán, ¿puedo yo aceptar o desear una regulación alternativa a las leyes de Allah?
  • ¿Cómo llamamos a aquellos que están buscando un sistema para legislar que no sea Sahria’a?
  • ¿Acaso no son aquellos que están legislados por la democracia aparentemente más exitosos que el resto?
  • Está en contra los derechos civiles poner una sección en las leyes Islámicas que impida que un no-musulmán gobierne un país musulmán… ¿Cómo puede ser esto justo?
  • ¿Desde el punto de vista islámico, cuál es mi posición si yo estoy en contra de tener el islam como mi modo de vida, y en contra de las leyes que Allah  ha elegido para mí como su esclavo?

Es una lectura imprescindible que alertará a más de uno sobre el engaño masivo al que hemos estado sometidos con relación a la democracia y a las alternativas que el occidente le está ofreciendo a los países árabes. Si Allah quiere, los poderosos argumentos que presenta este documento harán despertar a más de uno del claro extravío en el que nos encontramos.

Leer completo: https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/la-polc3adtica-en-el-islam.pdf

Las mal entendidas “buenas” intenciones.

Uno debe reflexionar profundamente sobre el hecho de que Imam Bujari pusiera el siguiente hadiz al principio de todos los demás en su sahi.

“Las acciones dependen de las intenciones y cada hombre obtendrá sólo de acuerdo a su intención””.

Nosotros podemos beneficiarnos de ese recordatorio para  rectificar nuestra intención al abrir su libro y librarnos de la tentación de adquirir el conocimiento por otra razón que no sea  la de alcanzar el placer de Allah. Después de todo, la intención (niyah)  es lo más importante en la ibadah del musulmán y la ibadah es lo más importante en nuestras vidas, nada es más importante:

“Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren” 51:56

Y también tenemos que recordar que el concepto de adoración en Islam no se limita a realizar los 5 pilares del Islam, sino a vivir el Corán y la sunnah, el Islam como un estilo de vida total:  recordar y obedecer a Allah a todo momento.

Dado que rendiremos cuentas en el día del Juicio por todas nuestras acciones, por cómo usamos nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestra riqueza, nuestro tiempo, etc. nos remitimos  constantemente a la sharia:  para verificar que nuestros actos estén dentro de lo que Allah permitió y verificar que estemos cumpliendo con las obligaciones que Allah nos prescribió. Inshaallah así evitaremos caer en la transgresión y en la incredulidad.

La intención detrás de todas nuestras acciones debe ser obedecer a Allah, incluso si esto implica renunciar a nuestros deseos o a lo que nosotros consideremos como bueno para nuestra dunya.

“¡Oh, creyentes! No os adelantéis a lo que Allah o Su Mensajero decidan, y temed a Allah; ciertamente Allah es Omnioyente, Omnisciente”. 49:1
Lo que Allah y su mensajero deciden en los asuntos no debe ser cuestionado, después de todo nosotros hemos sido creados para obedecer al Creador y como creyentes confiamos en Él, y sabemos que Él sabe más. No es de creyentes querernos poner por arriba de la autoridad y sabiduría de Allah (swt) audhubillah.
“Un verdadero creyente o a una verdadera creyente no deben, cuando Allah y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar en forma contraria; y sabed que quien desobedezca a Allah y a Su Mensajero se habrá desviado evidentemente.” 33:36

¿De qué sirve tener “buenas intenciones” si vamos a desviarnos y vamos a enemistarnos con Allah?

El verdadero creyente está consciente y temeroso de lo que Allah pueda ver en sus intenciones, por eso las rectifica constantemente para no caer en la hipocresía o en la incredulidad.

“.. Tanto si ocultáis cuanto hay en vuestros corazones como si lo manifestáis, Allah lo sabe. Él conoce todo lo que hay en los cielos y en la Tierra. Allah tiene poder sobre todas las cosas” 3:29

Este es un verso que tienen que tener en cuenta especialmente quienes olvidan que Allah sabe bien sus intenciones. Esos que dejan para después la búsqueda del  conocimiento islámico con la intención de no enterarse de que lo que es haram y de lo que es fard (obligatorio). Y los que disfrazan sus deseos con pretendidas “buenas intenciones”

Creen que en el Día del Juicio les bastará decir “pero si lo hice con buena intención” Astagfirullah, el shaytan les ha embellecido sus malas obras. “Los hipócritas pretenden engañar a Allah, pero es Él Quien les engaña…” 4:142

Por esas supuestas “buenas intenciones” los hombres musulmanes comienzan a dándole  dawah a las mujeres y  luego terminan fornicando. Por esas “buenas intenciones” han buscado en los kufar aliados que luego se han vuelto en contra de la nación musulmana ocupando y robando nuestros territorios, matándonos por millares. Por esas “buenas intenciones” votan por la democracia pensando que así lograrán vivir en paz y terminan ganándose un lugar en el infierno.

El problema con dichas  “buenas intenciones” es que no emanaron ni de la aquidah, ni del Corán ni de la sunnah, sólo de los deseos y de los susurros del shaytan.

¿No acaso es mejor que nuestra intención sea adorar y obedecer a Allah? ¿No acaso de Su guía derivan las soluciones para todo?  ¿Y no acaso vale más la pena la vida eterna que esta?

Justo como dice la segunda parte del hadiz: “Entonces cualquiera que emigre en búsqueda de  los beneficios mundanos o para casarse con una mujer, su emigración será por lo que haya emigrado”

Mejor que nuestra intención siempre sea ganarnos un lugar en el paraíso y remover nuestros deseos, que nuestros deseos son obstáculos en la obediencia y sin obediencia no habrá paraíso.

Que  Allah subhanahu wa-ta’ala purifique nuestras intenciones, que nos dé facilidad y nos ayude a querer menos lo mundano y a querer más el yannah. Amin.

Los libros y la preservación del conocimiento islámico.

Assalam aleikum wa rahmatullah, inshaallah todos deseemos tener libros reales, impresos y de contenido islámico. Si es así y usted no quiere contribuir a su desaparición inshaallah continue leyendo.
Dado el éxito que ha tenido la dawah por medio de internet y alhamdulilah al hecho de que tenemos ya mucho material digitalizado, ahora nosotros mismos al no comprar los libros reales estamos afectando a ciertos sectores de la industria editorial. Y lo que ahora peligra es la disponibilidad de nuevos títulos en nuestro idioma.
Obviamente al caer las ventas, no podrán pagarse ni las traducciones ni las impresiones.

Tal vez como ahora vemos muchas traducciones en formato PDF sobre todo, estamos perdiendo de vista que la calidad no es la misma y que los materiales una vez digitalizados pueden ser gravemente alterados con mucha facilidad, incluso por intrusos en sitios web confiables.
Mientras una empresa editorial contrata y paga a todo un equipo de editores profesionales  y traductores capacitados que trabaja bajo la supervisión de eruditos y otros alumnos del conocimiento, en el resto de traducciones no existe ese control de calidad.

Con el material impreso, al menos en los casos de las editoriales reconocidas, el lector tiene acceso al editor e incluso a los traductores. Puede conocer sus nombres porque están impresos en las tapas e incluso contactarlos pues en muchos casos también imprimen sus número telefónicos. Si se lo propone incluso el lector podría verificar cómo viven y su carácter islámico en general.
En ese sentido una de sus más grandes ventajas es que nos permiten verificar la cadena de transmisión del conocimiento tan vital para seleccionar nuestras fuentes información.
La otra ventaja que proporcionan tiene que ver con el tipo de contenidos que incluyen ya que en su mayoría éstos libros rescatan la sabiduría que por generaciones la civilización islámica forjó. Incluyen los trabajos de los más grandes sabios que no sólo fueron célebres por sus trabajos, sino que también lo fueron por sus heroicos actos de sacrifico en la causa de Allah (swt).
Muchos de estos libros impresos transmiten sin alteraciones las enseñanzas de los hombres y mujeres piadosos de las primeras tres generaciones y de quienes por cierto, el profeta Muhammad (saw) nos recomendó tomar el conocimiento.

Con esos contenidos más profundos, los libros impresos pueden contrarrestar los efectos negativos que la excesiva circulación de fatwas está causando entre la ummah tales como el estancamiento espiritual e intelectual; la perpetuación de una cultura sectaria o de la descalificación; y la “secularización” del din.

En muchos de estos libros, la evidencias islámicas son puestas en el contexto histórico y político necesario para la correcta comprensión del din. Despiertan en el lector más ganas por adquirir conocimiento y no una actitud meramente irreflexiva y pasiva ante lo que se lee. No es a través de fatwas que el musulmán adquirirá el carácter islámico, el amor por el profeta, por los salaf, ni la inclinación a realizar los mismos esfuerzos que ellos hicieron por el din.

La ummah no puede prescindir de lecturas complejas que eleven su intelecto, que fortalezcan la interiorización de los conceptos islámicos y que ayuden a la distinción entre la verdad y la falsedad. Leer más sobre el din, sobre la historia del Islam y de los musulmanes nos ayudará inshaallah a eventualmente restaurar poco a poco la forma en la que el din fue transmitido desde los inicios.

Necesitamos tener acceso a más autores, a más títulos; a trabajos antiguos, a trabajos contemporáneos. Necesitamos formarnos un criterio y definitivamente más conocimiento que nos permitirá entender cuál es desgraciadamente el interés político detrás de esta aberrante simplificación del conocimiento islámico que muchos foros y otros sitios web persiguen.

Inshaallah quienes tengan acceso a material impreso de décadas atrás puedan hacer una comparación entre lo que se solía leer y lo que se lee ahora en Internet, seguramente habrán notado la diferencia. Cambios que parecen menores pero que no por causalidad favorecen a las oligarquías políticas en los países musulmanes: hadices con traducciones diferentes o reclasificados, temas ausentes, los significados de los atributos de Allah también alterados, etc.

Sea esta una invitación a comprar más libros impresos y si Allah quiere a colaborar así con la preservación del Islam.
No sabemos por cuánto tiempo podamos estar conectados y además es importante heredarle algo tangible a las futuras generaciones para que ellos a su vez estén alertas de las “reformas” que pudiera sufrir el conocimiento islámico.
Assalam aleikum wa rahmatullah

La hermandad en el Islam

La definición de hermandad cambia de diccionario a diccionario y describe tanto a una relación sanguínea como a las asociaciones basadas en intereses comunes y actividades tales como sindicatos o asociaciones profesionistas.

Islam redefinió el concepto de hermandad de una manera novedosa y profunda cambiando la relación basada en interés personal o actividades mutuas a un lazo permanente basado en la creencia y en la aceptación del islam

Allah reveló:
“Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (49:10).” [Al-Hujjurat, 49:10]

El profeta también dijo acerca de la hermandad: “Ninguno de ustedes cree realmente hasta que ame para su hermano aquello que ama para sí mismo. [Bukhari & Muslim]

Después de terminar la Hijrah y de la construcción de la mezquita de Medina, el profeta procedió a establecer uno de los principales pilares de la comunidad islámica: la hermandad. Él juntó a los Muyahirin con los Ansar quienes eran virtualmente extraños entre sí antes de esto. Los dos grupos aceptaron y entendieron las responsabilidades que implicaba esta unión lo cual los condujo a compartir la riqueza y a intercambiar otras acciones fraternales extraordinarias que los ayudaron a atenuar las adversidades que enfrentaron los Muyahirin cuando dejaron todos sus bienes y forma de vida atrás en Meca.
Dichos acontecimientos produjeron una transformación profunda en la percepción de lo que era la hermandad entre miembros de la comunidad islámica. Redefinió el concepto de hermandad más allá del entendimiento típico de lazos sanguíneos o relaciones tribales. Esto quedó claramente demostrado por Mus’ab Ibn Umayr cuando se dió cuenta de que su hermano de sangre Abu ‘Azeez estaba entre los capturados de la batalla de Badr. Al llegar a Medina, Abu ‘Azeez quedó a cargo de Abu Yusr Alansari, y Mus’ab ibn ‘Umayr le dijo a Abu Yusr: “Trátalo con dureza pues su madre es una mujer adinerada” Abu ‘Azeez dijo: “¿Hermano, te corresponde a ti recomendar eso?” “Tú no eres mi hermano” contestó Mu’sab, “mi hermano es el que te está atando las manos.” [Ibn Hisham]

La hermandad establecida después de la Hijrah vino con responsabilidades explícitas e implícitas entre musulmanes, como individuos y como miembros del Estado Islámico. Era la responsabilidad del más fuerte de ayudar al débil, del rico de ayudar al pobre y del sabio de ayudar a quien buscara el conocimiento. Fue además, una responsabilidad de hermanos invitar al bien y prohibir lo reprobable.

Por eso siempre debemos tener presente en nuestras mentes esas acciones de los sahaba pues ellos son el mejor ejemplo de la implementación práctica de lo que en el Islam se define como hermandad.

Hermandad, es una obligación, no es una opción.

Las evidencias (Adilla) relacionadas a la obligatoriedad de la hermandad están en el Corán, en la Sunnah y en la vida de los sahaba son indudablemente claras. Debemos vigilar constantemente el cumplimiento de este concepto para evitar que esta relación se convierta en un lazo superficial y frívolo que carezca de la esencia de la hermandad islámica.
Sin embargo es muy triste que uno de los problemas que actualmente enfrentan los musulmanes en el occidente es “la vida de prisa” y debido a este estilo de vida, tendemos a apresurar nuestros encuentros con los otros. Tenemos  que hacer el esfuerzo de tomarnos unos momentos después de la oración del viernes para saludar a nuestros hermanos y presentarnos a ellos con un salaam. No debemos ser tímidos ni tener miedo de una respuesta fría por parte de ellos, pues tenemos que tener siempre en mente que estamos buscando el placer de Allah (swt) y que estamos siguiendo la sunnah del profeta (saw)

El profeta (saw) dijo “Ustedes no entrarán al paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que no se amen los unos a los otros. Les diré entonces algo que si implementan los conducirá al amor mutuo: intercambien el salaam entre ustedes” [Muslim]
Es necesario hacer saber a nuestros hermanos que nos preocupamos por su bienestar, que sinceramente los amamos como amamos a nuestros hermanos de sangre y que siempre estamos listos para ayudarlos en cualquier manera que nos sea posible.

Fue narrado por Al-Bujari en Al-Adaabul-Mufrad que el profeta dijo: “Si alguno de ustedes ama a su hermano por amor a Allah, hágaselo saber pues esto hace que la familiaridad prevalezca y que el amor se establezca firmemente.”

Los musulmanes tenemos la responsabilidad de dar consejo sincero a nuestros hermanos y hermanas para que se abstengan de cometer haram y para que se mantengan en el camino de lo que es halal en todos los aspectos de la vida siguiendo la regla fundamental de basar todas las acciones en las Hukum Shar’iee – ya sea en nuestros actos de adoración (ibadah) o en las transacciones sociales (muamulat ).

El profeta (saw) dijo: “Cada uno de ustedes es el espejo de su hermano, así que si uno ve una falla en el otro entonces debe quitársela de encima. [Tirmidhi]
La hermandad en el islam impone la gran responsabilidad en nosotros de proteger a nuestros hermamos y hermanas de cualquier mal, incluso del que provenga de ellos mismos. Debemos asegurarnos de que no nos permitimos ni permitimos a otros a nuestro alrededor, caer en actividades que pudieran afectar la unidad de la ummah. Y una de esas actividades es la de hablar a las espaldas de la gente: debemos evitar iniciar este tipo de conversaciones y participar en ellas. Allah (swt) reveló:

“¡Vosotros que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones.Es cierto que algunas de ellas son delito. Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros cuando no están presentes.¿Acaso le gustaría a uno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? Os resultaría horrible.Y temed a Allah pues realmente Allah acepta a quien se vuelve a Él y es Compasivo” [Al-Hujjurat, 49:12]

Los celos y las envidias también están prohibidas pues son las causas comunes de los problemas entre los hermanos y las hermanas.

El profeta dijo: “No actúes con malicia en contra de otros musulmán: no lo envidies, no vayas en contra de él ni lo abandones. ¡Oh siervos de Allah! Sean hermanos los unos de otros. No está permitido que un musulmán ignore a otro musulmán por más de tres días” [Muslim & Tirmidhi]
También tenemos que estar conscientes de que un hermano o una hermana en el islam tiene cinco derechos básicos sobre nosotros como el profeta dijo: “Cada musulmán tiene cinco derechos sobre un musulmán: responderle el salaam, visitar al enfermo, acompañarlo en la procesión fúnebre, aceptar invitaciones y responderle cuando estornuda” [Bukhari & Muslim]
Está claro con esos ejemplos que en el Islam, la hermandad no es simplemente una palabra que mencionamos casualmente cuando nos encontramos o cuando hacemos negocios. En cambio, es una obligación tener un profundo sentido de la responsabilidad y cuidado por el bienestar de nuestros hermanas y hermanos, no sólo en nuestras comunidades locales sino al rededor del mundo también.

Los musulmanes son como un solo cuerpo.

Una de las ideas más perjudiciales que han sido asociadas al concepto de la hermandad es la de la “división de la ummah”.” Este concepto sugiere que los problemas de los musulmanes en un país no deben ser de importancia para los musulmanes en otro país. La división de la Ummah es como un virus letal que cuando es adoptado intencionalmente o no por los musulmanes, conduce a una clara violación de las evidencias Coránicas mencionadas anteriormente y consecuentemente causa el decline en el cumplimiento de la obligación de la hermandad.

El profeta (saw) describió la ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo de enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión somo como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari & Muslim]
En los diferentes medios y en el internet hay un exceso de imágenes que revelan el estado crítico en el cual los musulmanes viven al rededor del mundo: desde ocupación de sus tierras hasta pobreza extrema de nuestros hermanos y hermanas. Y aquí es donde la hermandad se vuelve una conexión vital que une a los musulmanes al rededor del mundo. Por lo tanto es nuestra obligación estar política e intelectualmente conscientes de los asuntos que afectan a los musulmanes en todo el mundo. Allah (swt) ha descrito al creyente como el hermano de otro creyente, y por lo sus sufrimientos también deben dolernos, tanto como si se tratase de nuestros hermanos de sangre.

Manteniendo el sentimiento de la hermandad

La enorme cantidad de tribulaciones que aquejan a los musulmanes, colmada además por la impotencia y la corrupción de los gobernantes de los regimenes actuales en los países musulmanes, están creando mucha frustración y un sentido superficial de resignación entre los musulmanes. Este sentimiento de frustración y resignación está también alimentado por las presiones del día a día que encaran los musulmanes. Todos estos factores conducen a un decline gradual en la respuesta de los musulmanes a estas crisis más allá de su círculo inmediato de amigos y parientes, lo cual evidentemente está causando un abandono fatal de los fundamentos y lazos de la ummah.
En cambio, los musulmanes deberían siempre vivir al rededor del concepto de la hermandad y de la obligación de ayudar y simpatizar con los hermanos en el Islam sin importar donde estén ni en cual sea su condición.

Aunque hermanos voluntarios no estén ahí físicamente en todas las circunstancias, es esencial siempre estar preocupados por sus asuntos sin importar la geografía o el lenguaje y hacer lo que se pueda en cada caso. Es imprescindible preocuparse, e incluso entrenarnos a nosotros mismos para cuidar de los musulmanes en las cercanías o en lugares remotos del mundo recordándonos a nosotros mismos que el lazo que nos une con ellos es el de un hermano o una hermana.

Conservar la identidad musulmana es una obligación y es un reto al mismo tiempo. Es de suma importancia para los musulmanes en cualquier lugar y en cualquier momento, mantener siempre en la mente el concepto de hermandad como una de las herramientas más importantes para guardar nuestra identidad, especialmente en el occidente. Y es una obligación seguir el ejemplo del profeta (saw) y de sus compañeros y hacer lo que sea necesario para mantenerla.

Que Allah (swt) nos bendiga con la misma hermandad que unió a los sahaba bajo la protección del Khilafah Rashidah. Amén.

“Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis; y recordad el favor que Allah ha tenido con vosotros cuando, habiendo sido enemigos, ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allah Sus signos. Ojalá os guiéis. [Al-Imran, 3:103]