El renacimiento intelectual de los musulmanes

Después del colonialismo, el mundo musulmán se vio expuesto a estructuras de gobierno e ideologías que originalmente nacieron y fueron desarrolladas en Europa occidental y que fueron introducidas al mundo islámico como el legado de los gobernantes colonizadores anteriores.  Décadas después de que los colonizadores finalizaran su ocupación física en las tierras musulmanas, el mundo musulmán se encontró a sí mismo involucrado en el fundamental debate alrededor de modelos de gobierno, estructuras e ideas políticas, económicas y sociales a partir de las cuales dichas estructuras han de ser erigidas. Para la frustración de muchos, el debate parece seguir interminable y un empate intelectual parece haberlo dominado por décadas. Por tanto, el progreso intelectual en el mundo musulmán se ha quedado estancado en este empate dejando a los musulmanes en un estado de confusión e incertidumbre debido a una falta de visión clara y dirección.  Esto a su vez ha llevado a un estancamiento económico, político y social  y a la inestabilidad en los territorios musulmanes.

En uno de los extremos del debate se encuentra un pequeño grupo de elite liberal que está impresionado con el extraordinario progreso material de occidente. Ellos han atribuido dicho progreso a la evolución del pensamiento  político, social y económico occidentales nacidos en la época del Renacimiento (NT. La Ilustración).  Ellos creen que para que los musulmanes alcancen el mismo progreso es necesario divorciar la  religión de la vida pública justo como los europeos lo hicieron después de la Edad Media. Ellos quieren que el mundo musulmán adopte ideas occidentales de laicismo (1), pluralidad, empoderamiento femenino, derechos de las minorías, nacionalismo, soberanía humana, propiedad privada, libertad de mercados, libertad de expresión, libertad religiosa y personal (libertarismo) (2) y democracia. Y son estos temas los que resuenan día y noche en los círculos liberales del mundo musulmán. Son estos los  ideales  que sirven como criterios de comparación para evaluar a las sociedades  del mundo musulmán hoy día. El nivel de civilidad y modernidad de las sociedades musulmanas está determinado basándose en el grado en el que adoptan dichos ideales. Al respecto, vale la pena hacer notar que occidente promueve e insiste en lo mismo. De modo que los gobiernos de occidente y organizaciones no gubernamentales  como parte de su rutina publican reportes compartiendo sus evaluaciones acerca de qué tan civilizado o incivilizado es el mundo musulmán con base en su desempeño desde la perspectiva de dichos ideales.

Sin embargo, los liberales han cometido un error en su apreciación y  al seleccionar el camino para el renacimiento del mundo musulmán. Al adoptar las soluciones para los musulmanes y bosquejando el camino a seguir, los liberales no han reflexionado profundamente sino que más bien han adoptado una postura superficial y empírica. Ellos vieron el extraordinario progreso material del mundo occidental y quisieron replicarlo. Ellos vieron el cambio en el pensamiento político en el occidente y concluyeron  que por lo tanto es la causa de su progreso material. Sin embargo, ellos de manera empírica (y  erróneamente)  y sin estudiar las realidades de sus propias sociedades,  dedujeron que adoptando los ideales occidentales ellos serían capaces de dar lugar al mismo progreso en el mundo musulmán. Así que lo que lo liberales quieren hacer es tomar prestada la experiencia intelectual europea  de los siglos 16 y 17 y aplicarla en el mundo musulmán sin tomar en cuenta los factores específicos que en primer lugar, produjeron  la separación iglesia-estado en Europa.

Y es aquí precisamente donde yace la superficialidad de su manera de abordar las cosas. Primero porque al bosquejar el camino intelectual para el mundo musulmán, los liberales no estudiaron a la sociedad musulmana y sus realidades;  más bien se conformaron con la idea de que el laicismo europeo  no es “europea” sino más bien “universal” por lo que insistieron en su implementación a lo largo del mundo musulmán. Ellos no tomaron en cuenta que el laicismo  europeo  es una ideología política reaccionaria que emergió  como  resultado directo de un gobierno represivo cristiano que dominó mucho del territorio europeo durante la Edad Media (como se les conoce ahora).  Fue cuando la frustración y el enojo que  los europeos tenían por la miserable condición socioeconómica  y de explotación política en la que vivían, que explotaron en una feroz lucha en contra de la autoridad  responsable y que en este caso no fue otra más  que la Iglesia católica. Ese laicismo surgió en  ese entonces como el “nuevo” pensamiento. Y la idea era quitarle a la Iglesia su poder político privándola de  su legitimidad, que se hallaba en la idea de que recibía “inspiración divina”.  Así que los liberales (los libres pensadores) de aquella época atacaron severamente a la religión, argumentando que no está fundamentada en evidencias factuales; que la razón humana triunfa sobre el razonamiento divino y que la razón humana, siendo superior a la divina, debe ser la única fuente de legislación. Por lo tanto, en el corazón de la revolución intelectual  europea estaba la idea de  la soberanía de la mente humana y el rechazo (o relego) de lo divino que clamaba y que hasta ese entonces  era  reconocido, como  autoridad soberana.

El filósofo y político Jhon Gray al describir el temperamento del liberal dijo:  “su liberalismo ha sido inspirado por escepticismo y por su fideística certeza de la revelación divina” (Fideismo es una teoría epistemológica que sostiene que la fe es independiente de la razón, o que la razón y la fe son hostiles entre sí y que la fe es superior alcanzando verdades particulares). Así que el alma del pensamiento liberal era más bien anti-religión y anti-divinidad.

Fue la ausencia  de “contextualización” de la experiencia intelectual europea  la que fue soslayada por los liberales en el mundo musulmán y la que los condujo a la falsa idea de “universalidad” del pensamiento liberal. En segundo lugar, los liberales ignoraron totalmente la historia de los musulmanes en su intento de replicar la experiencia europea. La experiencia europea con la religión fue muy diferente a la que se tuvo en el mundo musulmán. Los musulmanes  bajo la bandera del califato disfrutaban un estupendo progreso en todos los ámbitos de la vida colectiva e individual y el estado Islámico desde los tiempos del segundo califa Umar bin Jattab hasta el gran califa otomán Suleyman Al Kanuni era  el estado líder en el todo el mundo. Aunque fue un estado gobernado con las leyes divinas, la ciencia y la tecnología prosperaron, la economía floreció y los derechos básicos de sus ciudadanos tales como comida, vestido, vivienda, salud, educación y seguridad estuvieron garantizados. Y en cuanto al conocimiento y la educación, el estado Islámico fue famoso por sus excelentes centros de aprendizaje mismos que el estado directamente supervisaba y en los que promovía el discurso intelectual y la instrucción. Jonathan Lyons en su libro “The House of Wisdom, how the arabs transformed western civilization”  (La casa de la sabiduría: cómo los árabes transformaron la civilización occidental)  afirma: “A lo largo de la mayor parte del periodo en cuestión, el idioma árabe fue usado como el lenguaje global de la academia y los eruditos de todos lados podían viajar plenamente y sostener serias y matizadas discusiones, en esta lengua vehicular. Los estudiosos medievales europeos que querían tener  acceso a los descubrimientos más recientes tenían que dominar la lengua árabe o basarse en traducciones hechas por otros.” Así que a diferencia de la Europa cristiana, existía en el mundo musulmán frustración alguna ni enojo en contra de lo divino, tampoco deseo alguno de deshacerse de su gobierno ni levantamientos masivos en contra del carácter “islámico” del califato. Hubo por supuesto feudos, rebeliones y disputas dentro del Estado Islámico pero ninguno de esos  tenía por objetivo de retar las bases divinas del estado. Incluso cuando el califato fue abolido, Mustafa Kamal tuvo que hacer uso de un feroz nacionalismo turco y fuerza bruta para lograrlo y no es ningún secreto que esto no pudo haber sido logrado sin la ayuda directa y la supervisión de sus aliados (Francia y Gran Bretaña).

 Y aún más, desde los tiempos en los que el  profeta árabe Muhammad (sallahu alleihi wa sallam) presentó el Islam por primera vez al mundo, hasta ahora, los musulmanes nunca han cuestionado el origen divino del Islam ni la soberanía del código islámico (la sharia) por encima de otras legislaciones. De hecho, el mundo musulmán nunca abandonó el razonamiento humano, como lo prueban los extraordinarios logros científicos y educacionales consolidados bajo el califato; más bien su uso se limitó al campo científico y a los asuntos administrativos, mientras que los asuntos legislativos fueron meramente derivados los textos islámicos. Incluso cuando las ideas liberales y la democracia fueron introducidas en el mundo musulmán bajo el mandato de los gobernantes colonialistas, ni siquiera ellos las presentaron como ideas anti-religiosas o anti-divinas, más bien los colonos buscaron legitimarlas  a través del Islam porque sabían que los musulmanes nunca aceptarían que la supremacía de la mente humana por encima de lo divino. Los siglos 19 y 20 vieron la aparición de un nuevo tipo de estudiosos reformadores islámicos, quienes fueron educados, patrocinados y promovidos por las potencias occidentales y quienes buscaron legitimar las ideas liberales justificándose con los textos islámicos. Tal enfoque no fue sino una admisión implícita por parte de occidente de la incompatibilidad de sus  ideales, que eran profundamente anti religiosos, con los ideales del mundo musulmán.

Las constituciones de muchos países laicos de mayoría musulmana de  hoy,  derivan su legitimidad del apoyo político que dichos eruditos les  dieron en sus ratificaciones. Pakistán, Irak y Afganistán son algunos ejemplos. La percepción de que el mundo musulmán fue “engañado” para que aceptara ideas liberales es agraviada aún más dado  el enorme apoyo que los partidos políticos islámicos gozan a lo largo del mundo musulmán incluyendo aquellos que han decidido operar dentro de las estructuras laicas constitucionales. El Partido de Justicia y Desarrollo de Turquía (AKP), La Hermandad Musulmana en Egipto, Jordania y Siria, Hamas en Palestina, El Frente de Salvación Islámica (FIS) en Argelia, Hizbullah en Líbano y  el movimiento Al Nahda en Tunisia son tan sólo uno de los muchos grupos políticos en el mundo musulmán que abiertamente apoyan  la idea de que el Islam debe jugar un papel central en la vida colectiva de la sociedad. La existencia de dichos movimientos con distintos, y si bien considerables grados de apoyo popular, consolida aún más la creencia de que el mundo musulmán, incluso en esta época de decline, no tiene intenciones de divorciar el Islam de la vida pública para adoptar un gobierno laico. Más allá de que estos movimientos lo hagan de manera implícita, y más allá de que probablemente así lo hayan hecho, es otro asunto y no es relevante a este debate.

Así que el mundo musulmán está partido por la mitad en un forcejeo  intelectual que ha sido descrito por algunos con nociones simplistas como una “crisis de identidad”. Pero jamás hubo tal crisis de identidad en el mundo musulmán. El mundo musulmán nunca abandonó su identidad islámica, incluso antes de que fuera expuesto al ideal de soberanía “westfaliana”(3) aunque haya permanecido confundido sobre su identidad islámica,  su identidad permaneció adormecida por algunas décadas creando la impresión de una adopción del ideal “westfaliano” de nación-estado. Aún más,  “crisis de identidad” es una conclusión muy simplista como para entender un problema mucho más complejo que es el del  estancamiento intelectual.  En el  centro del problema  de estancamiento intelectual en el mundo musulmán yace la imposición forzada de ideas liberales y soluciones que emanan de la creencia en la soberanía de la mente humana por encima de lo que es divino, en una población que es profundamente conservadora con una férrea e inquebrantable creencia en el código legal divino (la sharia) y cuya experiencia con la unidad entre estado y religión le recuerda más bien su elevado estatus en el  mundo.

El renacimiento del mundo musulmán, como muchos pensadores en el mundo musulmán han correctamente concluido, no está en el progreso material, ni en la inversión educativa, militar o la que se hace para elevar la moral de la sociedad. En cambio el camino del renacimiento está en el poder de las ideas que define aquello  que un pueblo y una sociedad defiende y en como su estructura política y de gobierno están organizadas. Es en realidad el progreso intelectual lo que precede y lo que eventualmente produce el renacimiento de una nación. En una época en la que el debate sobre el papel de la religión en una sociedad y los fundamentos intelectuales del mundo musulmán está en constante oscilación, las fronteras de tal debate deben ampliarse para incluir nuevas ideas. Hasta ahora este debate ha sido forzado a quedar limitado a cómo el mundo musulmán debe ser reformado según las ideas liberales y a como el papel de la religión debe ser reducido en la vida de la política pública para finalmente ser eliminado. Tal parece que este modo de ver las cosas ha enclaustrado la mente del musulmán y que ha detenido su progreso pues uno encuentra que este debate y  sus argumentos básicos son discutidos por los pensadores justo como hace dos siglos cuando el occidente lo presentó a sus agentes de inteligencia. No es secreto que después de tan largo tiempo esta reforma no ha ocurrido y que  el mundo musulmán no se ha alejado  ni un centímetro de ahí, sino que al contrario se está acercando. Ya es tiempo de que las preguntas básicas se incluyan en dicho debate que promueve  las ideas liberales y que se amplíe el horizonte del mismo para someter al liberalismo a inspección  y  se cuestione la premisa de su supuesto universalismo y exclusión de escrutinio racional. El hecho de que las estructuras de gobierno basadas en los ideales liberales  sean las que a su vez sostienen las actuales estructuras políticas que han fallado ya en revivir al mundo musulmán, es  razón suficiente como para someterlo a investigación. Preguntas tales como: ¿es el Islam compatible con la democracia? ¿Permitirá la democracia la abolición de la idea de la separación entre estado e iglesia si la mayoría lo demanda? ¿Tolerará una sociedad plural y liberal, un debate abierto dentro de sí que avoque por la inclusión de la religión en la vida pública? ¿Está realmente la idea de la soberanía “westfaliana” limitada a “Westfalia” y sus vecinos? O  ¿es la política de libre mercado otra forma de explotación colonialista?  Deben ser hechas al mismo tiempo que esas preguntas sobre si el califato es un sistema totalitario e impune, o si la completa adopción de la ideología islámica por parte del estado, como pasó en el califato, es el camino adelante para el mundo musulmán.

Aquellos que creen en un discurso racional y en un honesto debate no deberían tener ninguna objeción en cuanto “a ampliar el debate”. Los  principales  promotores  que ya están empujando a la inteliguentsia (4) musulmana  hacia la ampliación de este debate, son precisamente los musulmanes de a pie quienes están rugiendo por el cambio sugiriendo que su paciencia con el estancamiento del mundo musulmán finalmente se ha terminado.

(1)    Laicismo: la ideología o legislación que promueve la separación de la religión de la vida pública, especialmente todo lo que tiene que ver con la legislación. Palabras relacionadas son laicidad, secularismo, secularización. También se puede entender como la eliminación de todo lo relacionado con Dios en la vida pública.

(2)    Es una filosofía política que defiende la supremacía de los derechos de los individuos y desconoce los derechos de Dios sobre sus criaturas. En otras palabras, promueve la idea de que el ser humano es libre y no le rinde cuentas a Dios.

(3)    Se refiere al estado nación “westfaliano” que es soberano y que tiene autoridad y  control sobre un territorio delimitado y es reconocido como independiente por otros estados. En la actualidad algunos analistas dicen que este modelo de estado está desapareciendo a causa de la globalización o del nuevo orden mundial donde una elite política transnacional tiene autoridad sobre los diferentes países del mundo. El concepto está vinculado a la Paz de Westphalia firmada en 1648.

(4)    Inteliguentsia  es la élite intelectual dentro de una sociedad que se encarga de diseminar ciertas ideas y cultura a lo largo de las otras clases sociales.  Para lograr esto se involucran en diversas actividades educativas, sociales, caritativas, de entretenimiento, etc. Por lo general son personas que han recibido educación en universidades occidentales y la cultura que promueven es la occidental.

Las notas y la traducción son mías.

Una Ummah

Traducido de:

http://www.khilafah.com/index.php/concepts/general-concepts/12534-intellectual-revival

La hermandad en el Islam

La definición de hermandad cambia de diccionario a diccionario y describe tanto a una relación sanguínea como a las asociaciones basadas en intereses comunes y actividades tales como sindicatos o asociaciones profesionistas.

Islam redefinió el concepto de hermandad de una manera novedosa y profunda cambiando la relación basada en interés personal o actividades mutuas a un lazo permanente basado en la creencia y en la aceptación del islam

Allah reveló:
“Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (49:10).” [Al-Hujjurat, 49:10]

El profeta también dijo acerca de la hermandad: “Ninguno de ustedes cree realmente hasta que ame para su hermano aquello que ama para sí mismo. [Bukhari & Muslim]

Después de terminar la Hijrah y de la construcción de la mezquita de Medina, el profeta procedió a establecer uno de los principales pilares de la comunidad islámica: la hermandad. Él juntó a los Muyahirin con los Ansar quienes eran virtualmente extraños entre sí antes de esto. Los dos grupos aceptaron y entendieron las responsabilidades que implicaba esta unión lo cual los condujo a compartir la riqueza y a intercambiar otras acciones fraternales extraordinarias que los ayudaron a atenuar las adversidades que enfrentaron los Muyahirin cuando dejaron todos sus bienes y forma de vida atrás en Meca.
Dichos acontecimientos produjeron una transformación profunda en la percepción de lo que era la hermandad entre miembros de la comunidad islámica. Redefinió el concepto de hermandad más allá del entendimiento típico de lazos sanguíneos o relaciones tribales. Esto quedó claramente demostrado por Mus’ab Ibn Umayr cuando se dió cuenta de que su hermano de sangre Abu ‘Azeez estaba entre los capturados de la batalla de Badr. Al llegar a Medina, Abu ‘Azeez quedó a cargo de Abu Yusr Alansari, y Mus’ab ibn ‘Umayr le dijo a Abu Yusr: “Trátalo con dureza pues su madre es una mujer adinerada” Abu ‘Azeez dijo: “¿Hermano, te corresponde a ti recomendar eso?” “Tú no eres mi hermano” contestó Mu’sab, “mi hermano es el que te está atando las manos.” [Ibn Hisham]

La hermandad establecida después de la Hijrah vino con responsabilidades explícitas e implícitas entre musulmanes, como individuos y como miembros del Estado Islámico. Era la responsabilidad del más fuerte de ayudar al débil, del rico de ayudar al pobre y del sabio de ayudar a quien buscara el conocimiento. Fue además, una responsabilidad de hermanos invitar al bien y prohibir lo reprobable.

Por eso siempre debemos tener presente en nuestras mentes esas acciones de los sahaba pues ellos son el mejor ejemplo de la implementación práctica de lo que en el Islam se define como hermandad.

Hermandad, es una obligación, no es una opción.

Las evidencias (Adilla) relacionadas a la obligatoriedad de la hermandad están en el Corán, en la Sunnah y en la vida de los sahaba son indudablemente claras. Debemos vigilar constantemente el cumplimiento de este concepto para evitar que esta relación se convierta en un lazo superficial y frívolo que carezca de la esencia de la hermandad islámica.
Sin embargo es muy triste que uno de los problemas que actualmente enfrentan los musulmanes en el occidente es “la vida de prisa” y debido a este estilo de vida, tendemos a apresurar nuestros encuentros con los otros. Tenemos  que hacer el esfuerzo de tomarnos unos momentos después de la oración del viernes para saludar a nuestros hermanos y presentarnos a ellos con un salaam. No debemos ser tímidos ni tener miedo de una respuesta fría por parte de ellos, pues tenemos que tener siempre en mente que estamos buscando el placer de Allah (swt) y que estamos siguiendo la sunnah del profeta (saw)

El profeta (saw) dijo “Ustedes no entrarán al paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que no se amen los unos a los otros. Les diré entonces algo que si implementan los conducirá al amor mutuo: intercambien el salaam entre ustedes” [Muslim]
Es necesario hacer saber a nuestros hermanos que nos preocupamos por su bienestar, que sinceramente los amamos como amamos a nuestros hermanos de sangre y que siempre estamos listos para ayudarlos en cualquier manera que nos sea posible.

Fue narrado por Al-Bujari en Al-Adaabul-Mufrad que el profeta dijo: “Si alguno de ustedes ama a su hermano por amor a Allah, hágaselo saber pues esto hace que la familiaridad prevalezca y que el amor se establezca firmemente.”

Los musulmanes tenemos la responsabilidad de dar consejo sincero a nuestros hermanos y hermanas para que se abstengan de cometer haram y para que se mantengan en el camino de lo que es halal en todos los aspectos de la vida siguiendo la regla fundamental de basar todas las acciones en las Hukum Shar’iee – ya sea en nuestros actos de adoración (ibadah) o en las transacciones sociales (muamulat ).

El profeta (saw) dijo: “Cada uno de ustedes es el espejo de su hermano, así que si uno ve una falla en el otro entonces debe quitársela de encima. [Tirmidhi]
La hermandad en el islam impone la gran responsabilidad en nosotros de proteger a nuestros hermamos y hermanas de cualquier mal, incluso del que provenga de ellos mismos. Debemos asegurarnos de que no nos permitimos ni permitimos a otros a nuestro alrededor, caer en actividades que pudieran afectar la unidad de la ummah. Y una de esas actividades es la de hablar a las espaldas de la gente: debemos evitar iniciar este tipo de conversaciones y participar en ellas. Allah (swt) reveló:

“¡Vosotros que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones.Es cierto que algunas de ellas son delito. Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros cuando no están presentes.¿Acaso le gustaría a uno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? Os resultaría horrible.Y temed a Allah pues realmente Allah acepta a quien se vuelve a Él y es Compasivo” [Al-Hujjurat, 49:12]

Los celos y las envidias también están prohibidas pues son las causas comunes de los problemas entre los hermanos y las hermanas.

El profeta dijo: “No actúes con malicia en contra de otros musulmán: no lo envidies, no vayas en contra de él ni lo abandones. ¡Oh siervos de Allah! Sean hermanos los unos de otros. No está permitido que un musulmán ignore a otro musulmán por más de tres días” [Muslim & Tirmidhi]
También tenemos que estar conscientes de que un hermano o una hermana en el islam tiene cinco derechos básicos sobre nosotros como el profeta dijo: “Cada musulmán tiene cinco derechos sobre un musulmán: responderle el salaam, visitar al enfermo, acompañarlo en la procesión fúnebre, aceptar invitaciones y responderle cuando estornuda” [Bukhari & Muslim]
Está claro con esos ejemplos que en el Islam, la hermandad no es simplemente una palabra que mencionamos casualmente cuando nos encontramos o cuando hacemos negocios. En cambio, es una obligación tener un profundo sentido de la responsabilidad y cuidado por el bienestar de nuestros hermanas y hermanos, no sólo en nuestras comunidades locales sino al rededor del mundo también.

Los musulmanes son como un solo cuerpo.

Una de las ideas más perjudiciales que han sido asociadas al concepto de la hermandad es la de la “división de la ummah”.” Este concepto sugiere que los problemas de los musulmanes en un país no deben ser de importancia para los musulmanes en otro país. La división de la Ummah es como un virus letal que cuando es adoptado intencionalmente o no por los musulmanes, conduce a una clara violación de las evidencias Coránicas mencionadas anteriormente y consecuentemente causa el decline en el cumplimiento de la obligación de la hermandad.

El profeta (saw) describió la ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo de enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión somo como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari & Muslim]
En los diferentes medios y en el internet hay un exceso de imágenes que revelan el estado crítico en el cual los musulmanes viven al rededor del mundo: desde ocupación de sus tierras hasta pobreza extrema de nuestros hermanos y hermanas. Y aquí es donde la hermandad se vuelve una conexión vital que une a los musulmanes al rededor del mundo. Por lo tanto es nuestra obligación estar política e intelectualmente conscientes de los asuntos que afectan a los musulmanes en todo el mundo. Allah (swt) ha descrito al creyente como el hermano de otro creyente, y por lo sus sufrimientos también deben dolernos, tanto como si se tratase de nuestros hermanos de sangre.

Manteniendo el sentimiento de la hermandad

La enorme cantidad de tribulaciones que aquejan a los musulmanes, colmada además por la impotencia y la corrupción de los gobernantes de los regimenes actuales en los países musulmanes, están creando mucha frustración y un sentido superficial de resignación entre los musulmanes. Este sentimiento de frustración y resignación está también alimentado por las presiones del día a día que encaran los musulmanes. Todos estos factores conducen a un decline gradual en la respuesta de los musulmanes a estas crisis más allá de su círculo inmediato de amigos y parientes, lo cual evidentemente está causando un abandono fatal de los fundamentos y lazos de la ummah.
En cambio, los musulmanes deberían siempre vivir al rededor del concepto de la hermandad y de la obligación de ayudar y simpatizar con los hermanos en el Islam sin importar donde estén ni en cual sea su condición.

Aunque hermanos voluntarios no estén ahí físicamente en todas las circunstancias, es esencial siempre estar preocupados por sus asuntos sin importar la geografía o el lenguaje y hacer lo que se pueda en cada caso. Es imprescindible preocuparse, e incluso entrenarnos a nosotros mismos para cuidar de los musulmanes en las cercanías o en lugares remotos del mundo recordándonos a nosotros mismos que el lazo que nos une con ellos es el de un hermano o una hermana.

Conservar la identidad musulmana es una obligación y es un reto al mismo tiempo. Es de suma importancia para los musulmanes en cualquier lugar y en cualquier momento, mantener siempre en la mente el concepto de hermandad como una de las herramientas más importantes para guardar nuestra identidad, especialmente en el occidente. Y es una obligación seguir el ejemplo del profeta (saw) y de sus compañeros y hacer lo que sea necesario para mantenerla.

Que Allah (swt) nos bendiga con la misma hermandad que unió a los sahaba bajo la protección del Khilafah Rashidah. Amén.

“Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis; y recordad el favor que Allah ha tenido con vosotros cuando, habiendo sido enemigos, ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allah Sus signos. Ojalá os guiéis. [Al-Imran, 3:103]

¿Qué es el Califato?

El Califato

El Califato (خلافة) es un sistema político único de la ideología del Islam. No puede ser comparado con los gobiernos musulmanes de hoy. Es una construcción política única basada en el concepto de ciudadanía sin importar etnicidad, género o creencia y se opone completamente a la opresión del cualquier grupo religioso o étnico.

El Califato no es una dictadura

El Califa (خليفة‎) es el nombre dado a la cabeza del Estado en el Califato. La autoridad para gobernar del Califa debe ser otorgada con el consentimiento de la gente a través de un contrato de gobierno especial llamada bay’ah (بايعه). Sin este contrato no puede ser la cabeza del Estado. Esto es totalmente contrario a la figura de un Rey o Dictador quien impone su autoridad por sobre la gente a través de coerción o fuerza. Los Reyes tiranos y Dictadores en el Mundo Musulmán son un gran ejemplo de esto, encarcelando y torturando a su propia gente y usurpando sus riquezas y recursos.

Esté contrato (bay’ah) estipula que el Califa debe ser justo y que debe gobernar a la gente con la Ley Islámica (shari’ah, شريعة). No es soberano y no puede legislar leyes a su favor y conveniencia personal o la de su familia. Cualquier ley que desee pasar debe derivarse de las fuentes legales Islámicas a través de una metodología precisa y detallada llamada ijtihad (اجتهاد). Si el Califa legase a legislar cualquier ley de manera contraria a la mencionada o comete alguna opresión en contra de su pueblo, la corte más alta y más poderosa en el Estado llamada la Corte de Actos Injustos (mahmakat muzalim) puede destituir al Califa y ordenar su salida del mando.

El Califato no es una teocracia

El Califa ha sido igualado al Papa, quien es el Líder Espiritual de todos los musulmanes, infalible y escogido por Dios. Esto no es el caso, ya que el Califa no es cura. Su posición es una posición ejecutiva en el gobierno Islámico. No es infalible y puede cometer errores, es por ello que existen tantos controles y contabilidad para asegurar que él y su gobierno se hacen responsables. El Califa no es escogido por Dios sino que elegido por la gente y asume su autoridad a través del contrato mencionado anteriormente (bay’ah). El Califato no es una teocracia ya que su legislación no está restricta a códigos religiosos y morales que nieguen los problemas sociales. Más bien shari’ah es un sistema comprensivo que legisla temas de gobierno, sociedad, economía y judiciales por nombrar solamente unos pocos. El progreso económico y la mejora de las condiciones de vida de la gente es uno de sus principales objetivos. Esto es completamente contrario a teocracias reaccionarias, medievales que existieron en Europa en donde los pobres eran oprimidos y obligados a trabajar y vivir en miserables condiciones a cambio de la promesa del Cielo. Históricamente el Califato fue un estado muy rico con una floreciente economía, alto estándar de vida y líder mundial en industria y estudios científicos durante varios siglos.

El Califato no es un Imperio

El Califato no favorece a su capital o a cualquiera de los países sobre los cuales gobierna más que otros. Nacionalismo y racismo no tiene cabida en el Islam y están completamente prohibidas. El Califa puede ser de cualquier raza o color o perteneciente a cualquier escuela de jurisprudencia así como Sunní o Shi’a siempre que sea Musulmán. Históricamente la capital del Califato se fue cambiando a medida que el califato se fue expandiendo. Medina, Kufa, Bagdad, Damasco y Estambul han sido todas capitales del Califato, y los Califas han sido de varias tribus y razas diferentes. En cuanto al Califa que debe ser Musulmán, la cabeza del Estado de un país debe creer en la ideología o la ley implementada. Esto es comunmente incorporado en el pacto jurado por la cabeza de Estado al tomar su posición. Esto es, por ejemplo, el motivo por el cual un comunista no podrá jamás ser aceptado como Presidente de los Estados Unidos.

Derechos de los no musulmanes

Los no musulmanes tienen un status honorable en el Califato. Los no musulmanes son llamados Dhimmi (gente de contrato) en el Califato, lo que significa que disfruta de su derecho de ciudadano completamente. El Profeta Muhammad (saw) dijo:

Quien dañe a una persona bajo contrato, ó le cargue más de lo que puede, accederé por el en el Día del Juicio.

[Narrado por Yahia ibn Adam en Kitab al-Kharaj]

Los derechos de los no musulmanes son consagrados y estipulados en la Ley Islámica (shari’a) y no pueden ser revertidos por procedimientos legales o por el capricho de cualquier gobierno. Esto provee estabilidad y seguridad a los no musulmanes, permitiéndoles vivir sus vidas sin miedo a perder sus derechos en algun tiempo futuro. Compara esto con los gobienrnos de Occidente que promulgan leyes anti-terroristas más y más draconianas apuntando a la comunidad musulmana en el nombre de combatir al terrorismo y seguridad nacional.

Imam Qarafi (un clásico erudito del Islam)resumió las responsabilidades del Califato al dhimmi cuando escribió:

El pacto de protección nos obliga a ciertas responsabilidades con respecto a ahl al-dhimmah. Son nuestros vecinos bajo nuestro abrigo y protección con la garantía de Allah, Su Profeta (saw) y el Islam. Quienquiera que viole estas obligaciones en contra de cualquiera de ellos tanto como una palabra abusiva, a través de calumniar su reputación, a través de dañarle de alguna manera o asistiendo en ello, ha infringido la garantía de Allah, Su Profeta (saw) y la religión del Islam.

[Shaha al-Deen al-Qarafi, Al-furuq]

El Califato no puede forzar o presionar cualquier no musulman a convertirse al Islam. Iglesias, Sinagogas y Templos están todos protegidos por el Califato. Aquellos que siguen cierta religión podrán practicarla sin interferencia o acoso por parte de la policía y las autoridades. El Gobierno no amenazará con cerrar lugares de culto o espiar a los fieles y sermones como lo hace el gobierno Inglés.

Históricamente, cuando el Califato gobernaba Jerusalén, protegió la más sagrada Iglesia del Cristianismo. La Iglesia de la Santo Sepulcro. Las llaves de esta iglesia ha estado a cargo por siglos por la familia musulmana Nusseibeh quienes hasta hoy siguen abriendo y cerrando las puertas diariamente.

Gobierno abierto a contabilidad

El Califa y su gobierno cree en el Islam y su motivación a estrictamente adherirse a las leyes es debido a su creencia a la rendición de cuentas al morir. Esta creencia crea políticos de confianza y responsables, y no políticos que dicen una cosa y hacen otra. Son elegidos por sus méritos en vez de ‘favores políticos’. Con esto dicho, los miembros del gobierno no son divinos y pueden cometer errores y cometer crímenes. Por esta razón es que existe un proceso de contabilidad estricta y efectiva a través de la corte judicial independiente llamada La Corte de Injusticias (Mahkamat Muzalim), que tiene el poder de destituir cualquier funcionario del gobierno incluyendo al Califa si no cumplen con sus contratos o cometen alguna injusticia.

Cada Musulmán tiene la responsabilidad de hacer al Califa y su gobierno rendir cuentas. Esta acción de rendir cuentas es una de las mejores y más nobles tareas en el Islam. El Profeta Muhammad (saw) dijo:

“El mejor yihad es una palabra de verdad ante un líder tirano”

Por eso cualquiera en el estado, ya sean individuos, miembros de partidos políticos ó medios de comunicación, tiene el derecho de exigir la rendición de cuentas y criticar al Califa. No pueden ser arrestados ó penalizados por hablar, como le sucedió a Walter Wolfgang de 82 años quién se atrevió a decir la palabra “tonterías” durante el discurso del Secretario de Relaciones Exteriores Jack Staw sobre Irak en septiembre del 2006.

Gobierno representativo

La consulta es un pilar del gobierno y existirá una Cámara de Representantes (Majlis al-Ummah) en la capital con asambleas regionales en las diferentes provincias del Califato. Esta es una cámara de representantes escogidos compuesta de hombres y mujeres de todas la regiones y grupos étnicos dentro del Estado.

A diferencia de la Democracia, la Cámara de Representantes no es legislativa. Las únicas resoluciones aprobadas por la Cámara, de las que el gobierno se ve obligado a seguir, son aquellas relacionadas a las aplicaciones prácticas de la política gubernamental, y aquellas relacionadas a la eliminación de funcionarios de gobierno. La Cámara actúa como contrapeso a los poderes ejecutivos del gobierno.

La Cámara tiene el derecho de exigir cuentas al Califa sobre todas las acciones que el Estado ha ejecutado, ya sean nacionales o extranjeras, financias, militares, etc. También la Cámara puede aprobar resoluciones de descontento con los Gobernadores, Alcaldes y Asistentes (mu’awin), y el Califa debe sacarlos del cargo.

¿Es el islam el opio de las masas?

Entre los ateos, los agnósticos e incluso entre algunos religiosos, existe la creencia de que las religiones son opio para los pueblos y que han sido utilizadas para manipular a las masas. 

Lo cierto es que al menos el Islam, que muchos de ellos desconocen, enseña que todos los hombres son iguales y con los mismos derechos, y que sólo Allah, el Creador tiene derecho a juzgarnos y a distinguirnos unos de otros.

No es como otras religiones en las que efectivamente si  justifican la excesiva riqueza de algunas “castas” sobre otras, o donde sútilmente se promueve la pobreza y la resignación para favorecer la causa de los poderosos.En el Islam no es pecado ser rico, pero si es pecado acumular riqueza y no ponerla a trabajar para el beneficio de los demás. 

Otras religiones también llaman a la pasividad, a la indiferencia y al laicismo. Dicen que la política y la religión no se mezclan. 

El Islam nos enseña en cambio que al ser humano no le pertenece nada, y que todo ha de volver a Allah. Que así como Allah decide el ciclo de vida de las abejas, o  el de las montañas, también decide cuándo hemos de nacer y cuándo hemos de morir. Que es Allah quien decide quienes serán nuestros padres y si hemos de nacer sanos. Él en soledad decide la velocidad de la luz y  la distancia entre los planetas, el número de electrones en un átomo de hidrógeno y la temperatura a la que han de brillar los astros. El Islam nos deja ver la verdad como es: Allah es quien legisla, no el ser humano. 

Y aceptar que no hay dios más que Allah implica entonces que el ser humano no debe postrarse a nadie más y sólo a Él, que no ha de seguir las leyes de ningún otro mortal, sino sólo las de Él. 

Son precisamente este tipo de enseñanzas las que hace ya más de 13 siglos los Quraish percibieron como una amenaza a su poder político y económico entre los árabes.Seguro que les pareció un acto extremo predicar que todos los hombres son iguales y que no han de postrarse ante ningún otro ser humano, y que sólo han de vivir bajo las leyes de Allah. Por eso fue que se acercaron al profeta Muhammad (saw) a sobornarlo primero y luego a intentar asesinarlo. No sólo los musulmanes estaban liberando esclavos sino que invitaban a la gente a no obedecer más a los poderosos. 

El Islam también nos enseña que nuestros gobernantes están obligados a obedecer a Allah y que no hemos de obedecerlos en algo que contradiga lo que Allah ha comandado. Que es nuestro derecho y nuestra obligación aconsejarlos y someterlos a la rendición de cuentas de sus actos: a hacerlos responsables.

El Corán en muchos versículos indica que los creyentes tienen un papel activo en la sociedad y en los asuntos que los afectan: 

“Oh vosotros que creéis! Sed defensores y abanderados de la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque vaya encontra de vosotros mismos o de vuestros padres o parientes. Ya sean las personas adineradas o pobres, (tened en cuenta) que Allah se encuentra más cerca de ellos (que vosotros y Le atañe más su bienestar” Corán 4:135

Sin embargo no es una instrucción aislada o que esté abrogada por alguna orden a callar. Incluso el profeta Muhammad (saw) también indicó lo esencial que es luchar por el bien en la fe. Es parte de ser musulmán: 

Dijo Abu Sa’id Al-Judri: Oí al Mensajero de Alá decir: “Quien de vosotros vea un hecho repudiable, que lo cambie con su mano, si no pudiera entonces que intente cambiarlo con palabras, y si no pudiera, entonces que lo repruebe en su corazón, y esto es lo más débil de la fe”. (Transmitido por Muslim:Abu Zakaria An-Nawawi) 

Además en las vidas del profeta Muhammad, de sus compañeros y sus compañeras vemos muchísimos ejemplos de la conducta que tenían ante las injusticias así fueran cometidas por no musulmanes o por incluso sus líderes musulmanes.

 El verdadero Islam, como lo vivieron las tres primeras generaciones previene el nepotismo y motiva a los musulmanes a ser activos y a esforzarse en el camino de Allah. Es sólo ahora que desafortunadamente algunas nuevas versiones del Islam han sido puestas a circular precisamente con enseñanzas opuestas a las originales. Sólo es cuestión de querer ver la verdad, de comparar el comportamiento y los veredictos de los líderes y predicadores actuales con áquellos de los sahaba. La verdad sale a la luz: el Islam no es opio para la masas, es liberación.

Un artículo relacionado: El musulmán y sus gobernantes

https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/obediencia-a-los-gobernantes-musulmanes.pdf

La espiritualidad en el Islam

 Además de ser una fe totalmente monoteísta y de ser la continuación de la tradición profética iniciada por Ibrahim (as) en el islam como un estilo completo de vida, la espiritualidad se vive de manera diferente. Conozca más sobre este sistema de vida y entienda qué es lo que motiva a los  musulmanes a ser tan devotos y  disciplinados en su religión en el siguiente artículo.

Espiritualidad en el islam