El grupo victorioso por Sheij Ata Abu Rashta

El artículo presenta un detallado análisis de los diferentes hadices relacionados con el “grupo victorioso” y la conexión de éstos con otras narraciones que prueban su aplicación a diferentes momentos de la historia islámica. También explica con detalle si los hadices se refieren a la gente del usul o a la gente del hadiz y describe igualmente en qué consistía la actitud práctica que los salaf tenían ante estos hadices de Muhammad sallalahu aleihi wa salaam.

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Responsabilidades del estado islámico y la sociedad hacia el individuo

 Según la opinión de Ibn Hazm de Cordoba (Abehacen) Del libro: Ibn Hazem wa nazratuhu at tarikhiyah . Dr Abdul Alim Awiz. Traducción de: Abu Muhammad Víctor Qásem

 De entre las más destacadas opiniones de Ibn Hazem, las cuales se consideran como el comienzo de la renovación- es su opinión sobre la responsabilidad de la sociedad y el estado por los derechos básicos del individuo. Ibn Hazem tiene un escrito que es conocido por esto, y el cual conocen los alfaquíes, en especial los contemporáneos, en la base de que es una regla de legislación pionera, y en la cual el legado islámico lucha por lo que se llama como “la igualdad social” o como también se nombra como “el socialismo” y de esto se basan los movimientos que reafirman (los derechos humanos) sociales y económicos.

Dice Ibn Hazem: “Es una obligación para los ricos de todos los países que ayuden a los pobres, ordenándolos el gobernante a hacer esto, así si no se pueden entregar “las limosnas y azaques” para ellos, ni nada de todos los bienes de los musulmanes para ellos, se les debe alimentar con las cosas necesarias, y se les debe vestir con ropas para el invierno y el verano y darles donde habitar, para protegerles de la lluvia, el verano, el sol y de la vista de la gente y tener privacidad

(1). El planteamiento se basa en la aleya: “Y dad a los parientes cercanos su derecho, y a los necesitados y al hijo del camino” (persona extranjera que no puede volver a su patria por alguna causa económica)

 (2). No entra en el conjunto de cada uno de estos sino más que propiciarles el alimento, las vestiduras y la vivienda. y el hadiz del Profeta (ByP): “El musulmán es hermano del musulmán, no comete con el injusticia y no le abandona (a sus enemigos o ante la necesidad)”- así quien lo deja hambriento, desnudo, pudiendo alimentarlo y vestirlo- lo ha abandonado

 (3). – Completa Ibn Hazem los otros planos de su teoría, sacando como resultado otras reglas que son del mismo nivel, entre ellas es que no es lícito para el musulmán necesitado que coma carne mortecina o carne de cerdo, dado a que puede encontrar alimento que le sobre a su compañero, sea musulmán o dimmí, dado a que es obligación para quien posee alimento que de de comer al hambriento, y si esto es así, entonces no se encuentra en una necesidad extrema de comer carne mortecina o carne de cerdo, y por lo mismo (el necesitado) puede luchar por esto, así, si es muerto (por que no quiere darle de comer, teniendo la posibilidad de hacerlo) a su asesino se le aplica el talión, pero si el que no quiere darle sale muerto, obtendrá la maldición de Al-láh dado a que ha prohibido un derecho, y porque pertenece al grupo de los desobedientes”

 (4). Nosotros vemos en ambos textos, en los cuales se apoya Ibn Hazem, con muchos argumentos del Corán, los hadices y los dichos de los sahabas- que reafirma tres ámbitos:

 1- La Solidaridad Social.

2- La obligación del Estado en preocuparse por los derechos del individuo de la sociedad.

3- El nivel de vida digno, el cual se considera como el límite básico de cada persona (1), y este límite básico lo describe Ibn Hazem en tres cosas que lo conforman: el alimento que es necesario para una vida digna y que proteja la salud de la persona, y de este modo no sufra enfermedades ni debilitamiento. Las vestiduras que le protejan del frío y el calor, o sea ropas de invierno y de verano. La vivienda bien construida para soportar el viento, para poder calentarse del frío, par la protección del sol y la lluvia, y todo esto tiene el motivo de lograr para el pobre un nivel de vida digno y que merece todo humano que Al-láh ha honrado y dignificado (2).

 Esta demás explicar que las medidas de provisión y armonía en estas necesidades básicas, son diferentes de una época a otra, por esto encontramos que Ibn Hazem no expone su consistencia en medidas o valores, sino que lo deja a la analogía de la sociedad y las situaciones que hay en el medio y el nivel de progreso que haya. Pero la pregunta que se cuestiona en esto es: ¿Si el estado no responde a lo que está obligado hacerlo, como es la recaudación del azaque y otros impuestos limitados, es lo bastante suficiente para llevar a cabo estas provisiones- entonces de donde puede dar solución a estas necesidades básicas de los individuos?

 Ibn Hazem opina que en esta situación, es un derecho del estado musulmán, que obligue a los ricos a que le ayuden a realizar el cumplimiento de estos derechos, “dado a que los bienes tiene un derecho, a excepción del azaque” y quien dice que no hay derecho en los bienes ajenos, a parte del azaque, ha mentido, sin poseer ningún argumento que apoye lo que dice, y ningún texto ni consenso que lo corrobore (3)”. El azaque por sí solo no puede preocuparse por la responsabilidad social en el Islam. Y ciertamente esta responsabilidad social, en todas sus formas se preocupa este orden, en especial en que las exigencias de la vida y las obligaciones del estado se han diversificado y aumentado.

 A esta visión es a la cual se dirige Ibn Hazem, completando con esto una parte de su teoría sobre la entrega de las necesidades básicas de las personas- y esta es la opinión por la cual se inclinan los investigadores musulmanes actuales, dado a que esta teoría se preocupa en las bases socioeconómicas completas (1), y da al estado la oportunidad de controlar las obligaciones en un límite económico flexible, pudiendo a través de este poder ordenar a parte del azaque impuestos internos para así cubrir las necesidades de las clases necesitadas (2) y para levantar proyectos y organizaciones que son obligatorias que se establezcan dado a las necesidades de la época.

La verdad es que el principio (que en los bienes no hay derechos, a excepción del azaque) basado en un fundamento profético, el cual han expuesto algunos alfaquíes, argumentando que el azaque abrogó esto- en este principio, Ibn Hazem no lo discute, ni se opone con diferentes fundamentos basados en el Corán y la Sunna, y en los dichos de los sahabas y los tabi’ínes- y sus formas- son muchos más correctas que las del alfaquí zahirí Abu Muhammad Ibn Hazem (3), al momento que no exageramos si decimos: Ciertamente esa opinión no se ha destacado en el pensamiento islámico- como tampoco se ha revisado sino hasta hasta que se presenta esa defensa fuerte y afirmativa de Ibn Hazem. Se engloba hacia los factores de la teoría de Ibn Hazem sobre la responsabilidad social, su opinión sobre dos ámbitos de entre los planos de la vida social:

1- Los derechos de vecindad y de cooperación.

 2- El derecho de la hospitalidad.

 Estos dos derechos no han sido estudiados por la mayoría de los pensadores islámicos, dado a que la mayoría de los alfaquíes ven a ambos derechos dentro de lo que respecta a “las cosas recomendadas por la ley islámica y partes de las etiquetas sociales a cumplir”. Pero Ibn Hazem es el que más de entre los imames de las escuelas de jurisprudencia se preocupa de estos temas, y es quien alcanza este ámbito por medio de una observación legal, dándole una importancia legal, como una parte de la legislación social e islámica, que posee la característica de obligatoria, y que no es algo dejado de lado por deseo del individuo o sus inclinaciones particulares.

Lo que es habitual en las costumbres, es que el vecino necesita a su vecino en algunas necesidades, como lo es las bestias de cargas, la tela para hacer una prenda de vestir, utilizar el hacha para cortar, la olla para cocinar, la sartén para freír, el cubo, la cuerda y la rueda para moler (en un molino de agua), la aguja para coser, y todas aquellas cosas que tienen utilidad- estos objetos si son pedidos por el vecino, éste debe prestárselos, dado a que los necesita, por lo mismo hace obligatorio que se los preste su cumple con entregarlo… sobre su situación de ser obligatorio, dice Al-láh, el Al-tísimo: “¡Ay de los que hacen la azalá. Aquellos que descuidan sus oraciones. Aquellos que ostentan y niegan la ayuda “, en esta aleya Al-láh amenaza con el Fuego a quien no presta ayuda (1).

Ibn Hazem presenta- después de este juicio- algunas definiciones que se transmiten sobre el significado de la palabra “ayuda”, así como algunos hadices y crónicas históricas sobre el buen comportamiento de los sahabas y los tabiínes, lo cual reafirma la obligatoriedad de “la ayuda” (2), Ibn Hazem considera esta ayuda como la medida que no engloba todo, a pesar de que sea habitual sin que haya daño por parte del que le ha sido prestado algo (3), dado a que la base de la relación vecinal es la confianza, no el mal pensamiento y la acusación del otro, dado a que lo que se cree es lo más falso que hay (4).

 La verdad es que encontramos en el famoso juicio de Ibn Hazem: “Es una obligación de los ricos, de la gente de cada país que ayuden a sus pobres, y los obliga el gobernante a esto (1)” un tipo de preocupación social basado en la unidad geográfica y poblacional, que se basa en la vecindad, así en el significado jurídico, en el cual se apoyan algunos alfaquíes sobre el tema de la vecindad, es que cuarenta personas de diferentes partes conforman una aldea, es más una pequeña ciudad- con una unidad completa- los ricos se preocupan por los derechos de los pobres, en lo que se refiere a facilitarles sus necesidades básicas.

Apoya este planteamiento que hemos mencionado de la orientación de Ibn Hazem sobre el derecho de la ayuda, y como también lo apoya la regla jurídica que no permite que el azaque salga del país a menos que se haya cubierto todo lo necesario. Y de entre las formas de la preocupación social la cual ha hecho destacar Ibn Hazem , y la cual se hizo conocida en la práctica del derecho de hospitalidad, y otorgarle el grado de obligatorio, y considerarlo un pilar obligatorio del orden económico del Islam, el huésped puede pedir esta hospitalidad por medio de la pugna y la lucha por cualquier vía.

Dice Ibn Hazem: “La hospitalidad es obligatoria para el nómade, para el sedentario, para el alfaquí, para el ignorante: un día y su noche como obra pía y de atención, después tres días: hospitalidad y no se excede… pero si se le niega la hospitalidad obligatoria, puedo pedirla por la fuerza, y como sea, hasta que le sea aplicada” (2). Ibn Hazem se argumenta en el hadiz del Profeta (ByP), recopilado por Abu Daud: “Quien crea en Al-láh y el Día Final, que sea generoso con su huésped, y es válido por un día y su noche, y la hospitalidad son tres días, y lo que hay después de este tiempo es “sadaqa” (limosna), y no le está permitido quedarse allí hasta que se sienta molesto (3)”. Ibn Hazem interpreta este hadiz- y otro- en su sentido literal, tal como es su método en la legislación islámica, dándole el énfasis de obligatorio, contradiciendo a la mayoría de los alfaquíes, que ven que esta materia de los derechos del vecino y de la hospitalidad son partes del comportamiento ético y cosas recomendadas por la religión, pero sin ser una obligación (1).

El renacimiento intelectual de los musulmanes

Después del colonialismo, el mundo musulmán se vio expuesto a estructuras de gobierno e ideologías que originalmente nacieron y fueron desarrolladas en Europa occidental y que fueron introducidas al mundo islámico como el legado de los gobernantes colonizadores anteriores.  Décadas después de que los colonizadores finalizaran su ocupación física en las tierras musulmanas, el mundo musulmán se encontró a sí mismo involucrado en el fundamental debate alrededor de modelos de gobierno, estructuras e ideas políticas, económicas y sociales a partir de las cuales dichas estructuras han de ser erigidas. Para la frustración de muchos, el debate parece seguir interminable y un empate intelectual parece haberlo dominado por décadas. Por tanto, el progreso intelectual en el mundo musulmán se ha quedado estancado en este empate dejando a los musulmanes en un estado de confusión e incertidumbre debido a una falta de visión clara y dirección.  Esto a su vez ha llevado a un estancamiento económico, político y social  y a la inestabilidad en los territorios musulmanes.

En uno de los extremos del debate se encuentra un pequeño grupo de elite liberal que está impresionado con el extraordinario progreso material de occidente. Ellos han atribuido dicho progreso a la evolución del pensamiento  político, social y económico occidentales nacidos en la época del Renacimiento (NT. La Ilustración).  Ellos creen que para que los musulmanes alcancen el mismo progreso es necesario divorciar la  religión de la vida pública justo como los europeos lo hicieron después de la Edad Media. Ellos quieren que el mundo musulmán adopte ideas occidentales de laicismo (1), pluralidad, empoderamiento femenino, derechos de las minorías, nacionalismo, soberanía humana, propiedad privada, libertad de mercados, libertad de expresión, libertad religiosa y personal (libertarismo) (2) y democracia. Y son estos temas los que resuenan día y noche en los círculos liberales del mundo musulmán. Son estos los  ideales  que sirven como criterios de comparación para evaluar a las sociedades  del mundo musulmán hoy día. El nivel de civilidad y modernidad de las sociedades musulmanas está determinado basándose en el grado en el que adoptan dichos ideales. Al respecto, vale la pena hacer notar que occidente promueve e insiste en lo mismo. De modo que los gobiernos de occidente y organizaciones no gubernamentales  como parte de su rutina publican reportes compartiendo sus evaluaciones acerca de qué tan civilizado o incivilizado es el mundo musulmán con base en su desempeño desde la perspectiva de dichos ideales.

Sin embargo, los liberales han cometido un error en su apreciación y  al seleccionar el camino para el renacimiento del mundo musulmán. Al adoptar las soluciones para los musulmanes y bosquejando el camino a seguir, los liberales no han reflexionado profundamente sino que más bien han adoptado una postura superficial y empírica. Ellos vieron el extraordinario progreso material del mundo occidental y quisieron replicarlo. Ellos vieron el cambio en el pensamiento político en el occidente y concluyeron  que por lo tanto es la causa de su progreso material. Sin embargo, ellos de manera empírica (y  erróneamente)  y sin estudiar las realidades de sus propias sociedades,  dedujeron que adoptando los ideales occidentales ellos serían capaces de dar lugar al mismo progreso en el mundo musulmán. Así que lo que lo liberales quieren hacer es tomar prestada la experiencia intelectual europea  de los siglos 16 y 17 y aplicarla en el mundo musulmán sin tomar en cuenta los factores específicos que en primer lugar, produjeron  la separación iglesia-estado en Europa.

Y es aquí precisamente donde yace la superficialidad de su manera de abordar las cosas. Primero porque al bosquejar el camino intelectual para el mundo musulmán, los liberales no estudiaron a la sociedad musulmana y sus realidades;  más bien se conformaron con la idea de que el laicismo europeo  no es “europea” sino más bien “universal” por lo que insistieron en su implementación a lo largo del mundo musulmán. Ellos no tomaron en cuenta que el laicismo  europeo  es una ideología política reaccionaria que emergió  como  resultado directo de un gobierno represivo cristiano que dominó mucho del territorio europeo durante la Edad Media (como se les conoce ahora).  Fue cuando la frustración y el enojo que  los europeos tenían por la miserable condición socioeconómica  y de explotación política en la que vivían, que explotaron en una feroz lucha en contra de la autoridad  responsable y que en este caso no fue otra más  que la Iglesia católica. Ese laicismo surgió en  ese entonces como el “nuevo” pensamiento. Y la idea era quitarle a la Iglesia su poder político privándola de  su legitimidad, que se hallaba en la idea de que recibía “inspiración divina”.  Así que los liberales (los libres pensadores) de aquella época atacaron severamente a la religión, argumentando que no está fundamentada en evidencias factuales; que la razón humana triunfa sobre el razonamiento divino y que la razón humana, siendo superior a la divina, debe ser la única fuente de legislación. Por lo tanto, en el corazón de la revolución intelectual  europea estaba la idea de  la soberanía de la mente humana y el rechazo (o relego) de lo divino que clamaba y que hasta ese entonces  era  reconocido, como  autoridad soberana.

El filósofo y político Jhon Gray al describir el temperamento del liberal dijo:  “su liberalismo ha sido inspirado por escepticismo y por su fideística certeza de la revelación divina” (Fideismo es una teoría epistemológica que sostiene que la fe es independiente de la razón, o que la razón y la fe son hostiles entre sí y que la fe es superior alcanzando verdades particulares). Así que el alma del pensamiento liberal era más bien anti-religión y anti-divinidad.

Fue la ausencia  de “contextualización” de la experiencia intelectual europea  la que fue soslayada por los liberales en el mundo musulmán y la que los condujo a la falsa idea de “universalidad” del pensamiento liberal. En segundo lugar, los liberales ignoraron totalmente la historia de los musulmanes en su intento de replicar la experiencia europea. La experiencia europea con la religión fue muy diferente a la que se tuvo en el mundo musulmán. Los musulmanes  bajo la bandera del califato disfrutaban un estupendo progreso en todos los ámbitos de la vida colectiva e individual y el estado Islámico desde los tiempos del segundo califa Umar bin Jattab hasta el gran califa otomán Suleyman Al Kanuni era  el estado líder en el todo el mundo. Aunque fue un estado gobernado con las leyes divinas, la ciencia y la tecnología prosperaron, la economía floreció y los derechos básicos de sus ciudadanos tales como comida, vestido, vivienda, salud, educación y seguridad estuvieron garantizados. Y en cuanto al conocimiento y la educación, el estado Islámico fue famoso por sus excelentes centros de aprendizaje mismos que el estado directamente supervisaba y en los que promovía el discurso intelectual y la instrucción. Jonathan Lyons en su libro “The House of Wisdom, how the arabs transformed western civilization”  (La casa de la sabiduría: cómo los árabes transformaron la civilización occidental)  afirma: “A lo largo de la mayor parte del periodo en cuestión, el idioma árabe fue usado como el lenguaje global de la academia y los eruditos de todos lados podían viajar plenamente y sostener serias y matizadas discusiones, en esta lengua vehicular. Los estudiosos medievales europeos que querían tener  acceso a los descubrimientos más recientes tenían que dominar la lengua árabe o basarse en traducciones hechas por otros.” Así que a diferencia de la Europa cristiana, existía en el mundo musulmán frustración alguna ni enojo en contra de lo divino, tampoco deseo alguno de deshacerse de su gobierno ni levantamientos masivos en contra del carácter “islámico” del califato. Hubo por supuesto feudos, rebeliones y disputas dentro del Estado Islámico pero ninguno de esos  tenía por objetivo de retar las bases divinas del estado. Incluso cuando el califato fue abolido, Mustafa Kamal tuvo que hacer uso de un feroz nacionalismo turco y fuerza bruta para lograrlo y no es ningún secreto que esto no pudo haber sido logrado sin la ayuda directa y la supervisión de sus aliados (Francia y Gran Bretaña).

 Y aún más, desde los tiempos en los que el  profeta árabe Muhammad (sallahu alleihi wa sallam) presentó el Islam por primera vez al mundo, hasta ahora, los musulmanes nunca han cuestionado el origen divino del Islam ni la soberanía del código islámico (la sharia) por encima de otras legislaciones. De hecho, el mundo musulmán nunca abandonó el razonamiento humano, como lo prueban los extraordinarios logros científicos y educacionales consolidados bajo el califato; más bien su uso se limitó al campo científico y a los asuntos administrativos, mientras que los asuntos legislativos fueron meramente derivados los textos islámicos. Incluso cuando las ideas liberales y la democracia fueron introducidas en el mundo musulmán bajo el mandato de los gobernantes colonialistas, ni siquiera ellos las presentaron como ideas anti-religiosas o anti-divinas, más bien los colonos buscaron legitimarlas  a través del Islam porque sabían que los musulmanes nunca aceptarían que la supremacía de la mente humana por encima de lo divino. Los siglos 19 y 20 vieron la aparición de un nuevo tipo de estudiosos reformadores islámicos, quienes fueron educados, patrocinados y promovidos por las potencias occidentales y quienes buscaron legitimar las ideas liberales justificándose con los textos islámicos. Tal enfoque no fue sino una admisión implícita por parte de occidente de la incompatibilidad de sus  ideales, que eran profundamente anti religiosos, con los ideales del mundo musulmán.

Las constituciones de muchos países laicos de mayoría musulmana de  hoy,  derivan su legitimidad del apoyo político que dichos eruditos les  dieron en sus ratificaciones. Pakistán, Irak y Afganistán son algunos ejemplos. La percepción de que el mundo musulmán fue “engañado” para que aceptara ideas liberales es agraviada aún más dado  el enorme apoyo que los partidos políticos islámicos gozan a lo largo del mundo musulmán incluyendo aquellos que han decidido operar dentro de las estructuras laicas constitucionales. El Partido de Justicia y Desarrollo de Turquía (AKP), La Hermandad Musulmana en Egipto, Jordania y Siria, Hamas en Palestina, El Frente de Salvación Islámica (FIS) en Argelia, Hizbullah en Líbano y  el movimiento Al Nahda en Tunisia son tan sólo uno de los muchos grupos políticos en el mundo musulmán que abiertamente apoyan  la idea de que el Islam debe jugar un papel central en la vida colectiva de la sociedad. La existencia de dichos movimientos con distintos, y si bien considerables grados de apoyo popular, consolida aún más la creencia de que el mundo musulmán, incluso en esta época de decline, no tiene intenciones de divorciar el Islam de la vida pública para adoptar un gobierno laico. Más allá de que estos movimientos lo hagan de manera implícita, y más allá de que probablemente así lo hayan hecho, es otro asunto y no es relevante a este debate.

Así que el mundo musulmán está partido por la mitad en un forcejeo  intelectual que ha sido descrito por algunos con nociones simplistas como una “crisis de identidad”. Pero jamás hubo tal crisis de identidad en el mundo musulmán. El mundo musulmán nunca abandonó su identidad islámica, incluso antes de que fuera expuesto al ideal de soberanía “westfaliana”(3) aunque haya permanecido confundido sobre su identidad islámica,  su identidad permaneció adormecida por algunas décadas creando la impresión de una adopción del ideal “westfaliano” de nación-estado. Aún más,  “crisis de identidad” es una conclusión muy simplista como para entender un problema mucho más complejo que es el del  estancamiento intelectual.  En el  centro del problema  de estancamiento intelectual en el mundo musulmán yace la imposición forzada de ideas liberales y soluciones que emanan de la creencia en la soberanía de la mente humana por encima de lo que es divino, en una población que es profundamente conservadora con una férrea e inquebrantable creencia en el código legal divino (la sharia) y cuya experiencia con la unidad entre estado y religión le recuerda más bien su elevado estatus en el  mundo.

El renacimiento del mundo musulmán, como muchos pensadores en el mundo musulmán han correctamente concluido, no está en el progreso material, ni en la inversión educativa, militar o la que se hace para elevar la moral de la sociedad. En cambio el camino del renacimiento está en el poder de las ideas que define aquello  que un pueblo y una sociedad defiende y en como su estructura política y de gobierno están organizadas. Es en realidad el progreso intelectual lo que precede y lo que eventualmente produce el renacimiento de una nación. En una época en la que el debate sobre el papel de la religión en una sociedad y los fundamentos intelectuales del mundo musulmán está en constante oscilación, las fronteras de tal debate deben ampliarse para incluir nuevas ideas. Hasta ahora este debate ha sido forzado a quedar limitado a cómo el mundo musulmán debe ser reformado según las ideas liberales y a como el papel de la religión debe ser reducido en la vida de la política pública para finalmente ser eliminado. Tal parece que este modo de ver las cosas ha enclaustrado la mente del musulmán y que ha detenido su progreso pues uno encuentra que este debate y  sus argumentos básicos son discutidos por los pensadores justo como hace dos siglos cuando el occidente lo presentó a sus agentes de inteligencia. No es secreto que después de tan largo tiempo esta reforma no ha ocurrido y que  el mundo musulmán no se ha alejado  ni un centímetro de ahí, sino que al contrario se está acercando. Ya es tiempo de que las preguntas básicas se incluyan en dicho debate que promueve  las ideas liberales y que se amplíe el horizonte del mismo para someter al liberalismo a inspección  y  se cuestione la premisa de su supuesto universalismo y exclusión de escrutinio racional. El hecho de que las estructuras de gobierno basadas en los ideales liberales  sean las que a su vez sostienen las actuales estructuras políticas que han fallado ya en revivir al mundo musulmán, es  razón suficiente como para someterlo a investigación. Preguntas tales como: ¿es el Islam compatible con la democracia? ¿Permitirá la democracia la abolición de la idea de la separación entre estado e iglesia si la mayoría lo demanda? ¿Tolerará una sociedad plural y liberal, un debate abierto dentro de sí que avoque por la inclusión de la religión en la vida pública? ¿Está realmente la idea de la soberanía “westfaliana” limitada a “Westfalia” y sus vecinos? O  ¿es la política de libre mercado otra forma de explotación colonialista?  Deben ser hechas al mismo tiempo que esas preguntas sobre si el califato es un sistema totalitario e impune, o si la completa adopción de la ideología islámica por parte del estado, como pasó en el califato, es el camino adelante para el mundo musulmán.

Aquellos que creen en un discurso racional y en un honesto debate no deberían tener ninguna objeción en cuanto “a ampliar el debate”. Los  principales  promotores  que ya están empujando a la inteliguentsia (4) musulmana  hacia la ampliación de este debate, son precisamente los musulmanes de a pie quienes están rugiendo por el cambio sugiriendo que su paciencia con el estancamiento del mundo musulmán finalmente se ha terminado.

(1)    Laicismo: la ideología o legislación que promueve la separación de la religión de la vida pública, especialmente todo lo que tiene que ver con la legislación. Palabras relacionadas son laicidad, secularismo, secularización. También se puede entender como la eliminación de todo lo relacionado con Dios en la vida pública.

(2)    Es una filosofía política que defiende la supremacía de los derechos de los individuos y desconoce los derechos de Dios sobre sus criaturas. En otras palabras, promueve la idea de que el ser humano es libre y no le rinde cuentas a Dios.

(3)    Se refiere al estado nación “westfaliano” que es soberano y que tiene autoridad y  control sobre un territorio delimitado y es reconocido como independiente por otros estados. En la actualidad algunos analistas dicen que este modelo de estado está desapareciendo a causa de la globalización o del nuevo orden mundial donde una elite política transnacional tiene autoridad sobre los diferentes países del mundo. El concepto está vinculado a la Paz de Westphalia firmada en 1648.

(4)    Inteliguentsia  es la élite intelectual dentro de una sociedad que se encarga de diseminar ciertas ideas y cultura a lo largo de las otras clases sociales.  Para lograr esto se involucran en diversas actividades educativas, sociales, caritativas, de entretenimiento, etc. Por lo general son personas que han recibido educación en universidades occidentales y la cultura que promueven es la occidental.

Las notas y la traducción son mías.

Una Ummah

Traducido de:

http://www.khilafah.com/index.php/concepts/general-concepts/12534-intellectual-revival

¿Cuándo comienza Ramadán?

El primer día de Ramadán será el día lunes 1ro de agosto, ya que ayer sábado no se vió hoy la luna de Ramadán y hoy se completan los 30 días de Shaba’an. La oración de Tarawih comienza hoy en la noche y mañana lunes es el primer día de ayuno. ¡Ramadán mubarak a toda la ummah!

La política en el Islam: ¿es posible una separación?

En estos tiempos de convulsión política en el mundo musulmán, este oportuno artículo traducido del inglés, contesta con argumentos lógicos, con hechos y con evidencias islámicas las  siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ver el islam con la política?
  • ¿Se pueden poner en práctica las leyes Islámicas en estos tiempos?
  • Como musulmán, ¿puedo yo aceptar o desear una regulación alternativa a las leyes de Allah?
  • ¿Cómo llamamos a aquellos que están buscando un sistema para legislar que no sea Sahria’a?
  • ¿Acaso no son aquellos que están legislados por la democracia aparentemente más exitosos que el resto?
  • Está en contra los derechos civiles poner una sección en las leyes Islámicas que impida que un no-musulmán gobierne un país musulmán… ¿Cómo puede ser esto justo?
  • ¿Desde el punto de vista islámico, cuál es mi posición si yo estoy en contra de tener el islam como mi modo de vida, y en contra de las leyes que Allah  ha elegido para mí como su esclavo?

Es una lectura imprescindible que alertará a más de uno sobre el engaño masivo al que hemos estado sometidos con relación a la democracia y a las alternativas que el occidente le está ofreciendo a los países árabes. Si Allah quiere, los poderosos argumentos que presenta este documento harán despertar a más de uno del claro extravío en el que nos encontramos.

Leer completo: https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/la-polc3adtica-en-el-islam.pdf

La Europa colonialista y la destrucción del califato

El día Lunes 3 de Marzo de 1924 (el 28 de Rajab 1342 DH) el Mundo despertó a la noticia de que Mustafa Kemal en Turquía oficialmente habría abolido el Califato. Esa noche Abdul-Mejid II, el último Califa de los Musulmanes, fue arrumado en un vehículo con una maleta con ropas y dinero y exiliado para nunca más volver. Así es como concluyeron 1342 años de soberanía Islámica. Lo siguiente es un recuento histórico de las acciones de los poderes coloniales de cómo primero sembraron la semilla de la desunión entre musulmanes a través de implantar la idea del nacionalismo y finalmente administrando la destrucción del Califato por sus agentes traidores.La independencia de Turquía fue oficialmente reconocida con la implementación del Tratado de Lausanne firmado con anterioridad el 24 de Julio de 1923. Bretaña y sus aliados retiraron sus tropas que habían ocupado Turquía desde el final de la Primera Guerra Mundial. En respuesta a esto, se realizaron protestas en la Cámara de los Comunes en contra del Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Lord Curzon, por reconocer la independencia de Turquía. Lord Curzon respondió, “La situacióm actual es que Turquía esta muerta y nunca se levantará, porque hemos destruído su fuerza moral, el Califato y el Islam.”

Como admitido por Lord Curzon, Inglaterra junto con Francia jugaron un papel fundamental en la destrucción del Califato junto con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Estos planes habían sido puesto en marcha cientos de años antes y finalmente obtuvo sus frutos cuando el Califato Otomano comenzó rápidamente a decaer a mediados del siglo XVIII.

El primer intento de destruír la unidad islámica fue en el siglo XI cuando el Papa Urbano II puso en marcha la primera cruzada por ocupar Al-Quds (Jerusalén). Después de 200 años de ocupación los cruzados fueron finalmente derrotados en las manos de Salahudeen Ayyubi (Saladino). En el siglo XV Constantinopla fue conquistada y la última fortaleza del Imperio Bizantino fue derrotada. Más tarde en el siglo XVI el Estado Islámico barrió el sur y el este de Europa llevando el Islam a sus gentes. Por consiguiente millones de personas en Albania, Yugoslavia, Bulgaria y otros países aceptaron el Islam. Tras el asedio de Viena en 1529 Europa formó alianzas para detener la expansión del Califato. En este punto la animosidad de los Cruzados en contra del Islam y el Califato fue revivida y surgieron los planes para hacer frente a este, más tarde conocido como, “problema de oriente”.

El Conde Henri Decastri, escritor francés quien escribió en su libro llamado ‘Islam’ en 1896: “No puedo imaginar lo que dirían lo Musulmanes si oyeran los cuentos del medioevo y entendieran lo que los oradores cristianos acostumbraban a decir en sus himnos; todos nuestros himnos hasta aquellos que surgieron antes del siglo XII emanaron de un concepto que fue la causa de las Cruzadas, estos himnos estaban llenos de odio en contra de los Musulmanes debido a la total ignorancia sobre su religión. Como resultado de aquellos himnos y canciones, odio hacia aquella religión se erradicó en las mentes de la gente, y las ideas erróneas profundamente eraizadas, algunos de los cuales se siguen llevando hoy en día. Todos acostumbraban a considerar a los Musulmanes como politeístas, incrédulos, adoradores de ídolos y apóstatas.”

Después de su derrota los cruzados entendieron que el motivo de la fortaleza de los musulmanes y su resolución estaba en la Aquida Islámica. Mientras los musulmanes se mantuvieran fuertemente apegados al Islam y al Corán el Califato jamás se destruiría. Es por ello que a finales del siglo XVI establecieron el primer centro misionario en Malta y lo hicieron su sede central para enviar misionarios en contra del mundo musulmán. Este fue el comienzo de la propagación de la cultura occidental en el mundo musulmán por ingleses, franceses y americanos.

Estos misionarios trabajaron encubiertos como instituciones educacionales y científicas. En un comienzo su efecto en los musulmanes fue mínimo. Pero durante los siglos XVIII y XIX con la decadencia del Califato los misionarios lograron sacar provecho de la debilidad del Estado y difundundieron conceptos corruptos a la gente. En el siglo XIX Beirut se vovió el centro para la actividad misionaria. Durante este tiempo los misionarios se aprovecharon de los conflictos sociales entre cristianos y druses y más tarde entre cristianos y musulmanes, con Inglaterra apoyando a los druses y Francia del lado de los cristianos maronitas.

Los misionarios tenían dos metas durante este período.

1. Separar los árabes del Estado Otomano
2. Enajenar los Musulmanes del Islam

En 1875 fue formada la “Asociación Secreta” en Beirut en un intento por fomentar el nacionalismo árabe en la gente. A través de declaraciones y folletos llamaban a la independencia política de los árabes, especialmente aquellos en Siria y Líbano. Aquellos a cargo culpaban constantemente a Turquía en su literatura de arrebatar el Califato islámico de los árabes, violando así la Shari’ah islámica, y abusando del Din [Religión].

Estas semillas de nacionalismo árabe dieron fruto en 1916 cuando Inglaterra le ordenó a su agente Sharif Hussein de Mecca comenzar la rebelión árabe en contra del Califato Otomano. Esta rebelión fue exitosa en dividir los países árabes del Califato, poniéndolos bajo el mandato Inglés y Francés.

Al mismo tiempo se incitaba el nacionalismo entre los Turcos. El movimiento Jóvenes Turcos fue establecido en 1889 en la base de nacionalismo turco y alcanzaron el poder en 1908 después de la destitución del Califa Abdul-Hamid II. El traidor Mustafa Kemal quien quería abolir el Califato era miembro de Jóvenes Turcos. Es por ello que más tarde Mustafa Kemal dijo: “¿Que no fue a causa del Califato, el Islam y el Clero que los campesinos turcos lucharon y murieron durante cinco siglos? Es tiempo ya de que Turquía se preocupe de sus propios intereses e ignore los hindúes y árabes. Turquía debe deshacerse del liderazgo de los Musulmanes.”


Junto con las actividades misionarias Inglaterra y Francia junto con Rusia comenzaron directamente a colonializar varias partes del mundo musulmán. Esto comenzó a mediados del siglo XVIII cuando en 1768 Catherine II de Rusia luchó en contra del Califato y exitosamente ocupó las tierras del sur de Ucrania, Norte del Cáucaso y Crimea los que fueron incorporados al Imperio Ruso. Francia atacó Egipto e Inglaterra comenzó a ocupar India. Gradualmente, las tierras del Califato fueron retrocediendo hasta acabar la Primera Guerra Mundial, lo único que quedaba era Turquía, la que fue ocupada por las fuerzas aliadas bajo el comando de un General inglés llamado Charles Harrington.

La división de las tierras del Califato fue un acuerdo premeditado tramado por Inglaterra y Francia en 1916 en el acuerdo secreto conocido como Sykes-Picot. Este plan fue negociado entre el diplomático francés François Georges-Picot y el asesor diplomático inglés Mark Sykes. En el acuerdo a Inglaterra se le concedió el control de Jordania, Iraq y una zona pequeña alrededor de Haifa. A Fracia le fue concedida el control del sudeste de Turquía, el norte de Iraq, Siria y Libano. Los poderes a mando tenían la libertad de decidir dentro de los límites del estado dentro de estas zonas. El mapa del Medio Oriente de hoy es un legado de Sykes-Picot con las fronteras marcadas por las líneas dibujadas por el Sr. Sykes y el Sr. Picot usando una regla de medir sobre las antiguas tierras del Califato.

Justo antes de la destrucción del Califato, Inglaterra jugó el rol más importante educando a su agente Mustafa Kemal. A través de un número de maniobras políticas asistidas por Inglaterra, Mustafa Kemal fue capaz de establezerse como una autoridad en Turquía. En 1922, la conferencia de Lausanne fue organizada por Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Lord Curzon para discutir la indepandencia de Turquía. A este punto Turquía estaba bajo la ocupación de las fuerzas aliadas con la institución del Califato existiendo solamente de nombre. Durante esta conferencia Lord Curzon estipuló cuatro condiciones para el reconocimiento de la independencia de Turquía. Estas condiciones fueron:

1. La abolición total del Califato
2. La expulsión del Califa fuera de las fronteras
3. La confiscación de sus bienes
4. Declaración que Turquía se volvería un estado secular

El éxito de la conferencia dependía del cumplimiento de estas condiciones. Sin embargo, a pesar del la presión extranjera muchos Musulmanes en Turquía aún abrigaban la esperanza de la idea del Califato, que había servido al Islam tan bien por tantos siglos y consideraron inconcebible que se pudiese abolir. Por lo tanto Lord Curzon falló en asegurar estas condiciones y la conferencia terminó en un fracaso. Aún así, el astuto Lord Curzon en nombre de Inglaterra no se dió por vencido. El tercero de Marzo de 1924 Mustafa Kemal usando la fuerza y aterrorizando sus oponentes políticos logró sacar adelante el proyecto de ley sobre la Abolición que haría la institución del Califato oficialmente abolida.

Para los poderes colonialistas no les bastó con la destrucción del Califato. Querían asegurar que el Califato nunca más se levantaría entre los Musulmanes.

Lord Curzon dijo, “Debemos poner final a cualquier cosa que traiga alguna unión islámica entre los hijos de los Musulmanes. Así como ya hemos tenido éxito en terminar con el Califato, debemos asegurarnos de que nunca se alzará la unidad entre los Musulmanes, ya sea unidad intelectual o cultural.”

Por consiguiente, colocaron un número de obstáculos en el camino para el restablecimiento del Califato así como:

1. La inserción de conceptos no islámicos en el mundo Islámico así como el patriotismo, nacionalismo, socialismo y secularismo y el fomento de movimientos políticos basados en estas ideas.

2. La presencia de currículos educacionales establecidos por los poderes coloniales, los que han perdurado en uso por más de 80 años, lo que ha guiado a la mayoría de los jóvenes graduados y aquellos en institutos educacionales en una dirección contraria al Islam.

3. La estrangulación económica del Mundo Musulmán por gobiernos de Occidente y compañías de tal manera que la gente vive en una miserable pobreza y son obligados a solo preocuparse por alimentarse y alimentar a sus familias despreocupandoles el verdadero rol de los colonialistas.

4. La deliberada herencia de dividir el mundo Musulmán en contenciosas fronteras y territorios de tal manera que los Musulmánes permanentemente se preocupan de pequeños problemas.

5. La creación de organizaciones como la Liga Arabe y más tarde la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) que diluyeron los enlaces del Islam, continuó la desunión del Mundo Musulmán mientras fallaba miserablemente en solucionar cualquier problema o asunto.

6. La imposición de un estado extranjero, Israel el en corazón del Mundo Musulmán que sería la punta de la lanza para el ataque de los poderes de Occidente a los indefensos Musulmanes mientras perpetuaban el mito de la inferioridad de los Musulmanes.

7. La presencia de gobiernos tiranos en los países Musulmanes, cuya lealtad es para sus amos de Occidente; quienes oprimen y torturan a la Ummah; no son de la Ummah y la odia tanto como la Ummah los odia a ellos.

A pesar de estos obstáculos y las conspiraciones y planes de los colonialistas el restablecimiento del Califato es una vez más una realidad para el Mundo Musulmán. Debemos tomar esta oportunidad en el aniversario de la destrucción del Califato para reflexionar en la situación actual de los Musulmanes y tener claro que solamente a través de trabajar para restablecer el Califato sin dudas lograremos el éxito en esta vida y la próxima.

 

La hermandad en el Islam

La definición de hermandad cambia de diccionario a diccionario y describe tanto a una relación sanguínea como a las asociaciones basadas en intereses comunes y actividades tales como sindicatos o asociaciones profesionistas.

Islam redefinió el concepto de hermandad de una manera novedosa y profunda cambiando la relación basada en interés personal o actividades mutuas a un lazo permanente basado en la creencia y en la aceptación del islam

Allah reveló:
“Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (49:10).” [Al-Hujjurat, 49:10]

El profeta también dijo acerca de la hermandad: “Ninguno de ustedes cree realmente hasta que ame para su hermano aquello que ama para sí mismo. [Bukhari & Muslim]

Después de terminar la Hijrah y de la construcción de la mezquita de Medina, el profeta procedió a establecer uno de los principales pilares de la comunidad islámica: la hermandad. Él juntó a los Muyahirin con los Ansar quienes eran virtualmente extraños entre sí antes de esto. Los dos grupos aceptaron y entendieron las responsabilidades que implicaba esta unión lo cual los condujo a compartir la riqueza y a intercambiar otras acciones fraternales extraordinarias que los ayudaron a atenuar las adversidades que enfrentaron los Muyahirin cuando dejaron todos sus bienes y forma de vida atrás en Meca.
Dichos acontecimientos produjeron una transformación profunda en la percepción de lo que era la hermandad entre miembros de la comunidad islámica. Redefinió el concepto de hermandad más allá del entendimiento típico de lazos sanguíneos o relaciones tribales. Esto quedó claramente demostrado por Mus’ab Ibn Umayr cuando se dió cuenta de que su hermano de sangre Abu ‘Azeez estaba entre los capturados de la batalla de Badr. Al llegar a Medina, Abu ‘Azeez quedó a cargo de Abu Yusr Alansari, y Mus’ab ibn ‘Umayr le dijo a Abu Yusr: “Trátalo con dureza pues su madre es una mujer adinerada” Abu ‘Azeez dijo: “¿Hermano, te corresponde a ti recomendar eso?” “Tú no eres mi hermano” contestó Mu’sab, “mi hermano es el que te está atando las manos.” [Ibn Hisham]

La hermandad establecida después de la Hijrah vino con responsabilidades explícitas e implícitas entre musulmanes, como individuos y como miembros del Estado Islámico. Era la responsabilidad del más fuerte de ayudar al débil, del rico de ayudar al pobre y del sabio de ayudar a quien buscara el conocimiento. Fue además, una responsabilidad de hermanos invitar al bien y prohibir lo reprobable.

Por eso siempre debemos tener presente en nuestras mentes esas acciones de los sahaba pues ellos son el mejor ejemplo de la implementación práctica de lo que en el Islam se define como hermandad.

Hermandad, es una obligación, no es una opción.

Las evidencias (Adilla) relacionadas a la obligatoriedad de la hermandad están en el Corán, en la Sunnah y en la vida de los sahaba son indudablemente claras. Debemos vigilar constantemente el cumplimiento de este concepto para evitar que esta relación se convierta en un lazo superficial y frívolo que carezca de la esencia de la hermandad islámica.
Sin embargo es muy triste que uno de los problemas que actualmente enfrentan los musulmanes en el occidente es “la vida de prisa” y debido a este estilo de vida, tendemos a apresurar nuestros encuentros con los otros. Tenemos  que hacer el esfuerzo de tomarnos unos momentos después de la oración del viernes para saludar a nuestros hermanos y presentarnos a ellos con un salaam. No debemos ser tímidos ni tener miedo de una respuesta fría por parte de ellos, pues tenemos que tener siempre en mente que estamos buscando el placer de Allah (swt) y que estamos siguiendo la sunnah del profeta (saw)

El profeta (saw) dijo “Ustedes no entrarán al paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que no se amen los unos a los otros. Les diré entonces algo que si implementan los conducirá al amor mutuo: intercambien el salaam entre ustedes” [Muslim]
Es necesario hacer saber a nuestros hermanos que nos preocupamos por su bienestar, que sinceramente los amamos como amamos a nuestros hermanos de sangre y que siempre estamos listos para ayudarlos en cualquier manera que nos sea posible.

Fue narrado por Al-Bujari en Al-Adaabul-Mufrad que el profeta dijo: “Si alguno de ustedes ama a su hermano por amor a Allah, hágaselo saber pues esto hace que la familiaridad prevalezca y que el amor se establezca firmemente.”

Los musulmanes tenemos la responsabilidad de dar consejo sincero a nuestros hermanos y hermanas para que se abstengan de cometer haram y para que se mantengan en el camino de lo que es halal en todos los aspectos de la vida siguiendo la regla fundamental de basar todas las acciones en las Hukum Shar’iee – ya sea en nuestros actos de adoración (ibadah) o en las transacciones sociales (muamulat ).

El profeta (saw) dijo: “Cada uno de ustedes es el espejo de su hermano, así que si uno ve una falla en el otro entonces debe quitársela de encima. [Tirmidhi]
La hermandad en el islam impone la gran responsabilidad en nosotros de proteger a nuestros hermamos y hermanas de cualquier mal, incluso del que provenga de ellos mismos. Debemos asegurarnos de que no nos permitimos ni permitimos a otros a nuestro alrededor, caer en actividades que pudieran afectar la unidad de la ummah. Y una de esas actividades es la de hablar a las espaldas de la gente: debemos evitar iniciar este tipo de conversaciones y participar en ellas. Allah (swt) reveló:

“¡Vosotros que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones.Es cierto que algunas de ellas son delito. Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros cuando no están presentes.¿Acaso le gustaría a uno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? Os resultaría horrible.Y temed a Allah pues realmente Allah acepta a quien se vuelve a Él y es Compasivo” [Al-Hujjurat, 49:12]

Los celos y las envidias también están prohibidas pues son las causas comunes de los problemas entre los hermanos y las hermanas.

El profeta dijo: “No actúes con malicia en contra de otros musulmán: no lo envidies, no vayas en contra de él ni lo abandones. ¡Oh siervos de Allah! Sean hermanos los unos de otros. No está permitido que un musulmán ignore a otro musulmán por más de tres días” [Muslim & Tirmidhi]
También tenemos que estar conscientes de que un hermano o una hermana en el islam tiene cinco derechos básicos sobre nosotros como el profeta dijo: “Cada musulmán tiene cinco derechos sobre un musulmán: responderle el salaam, visitar al enfermo, acompañarlo en la procesión fúnebre, aceptar invitaciones y responderle cuando estornuda” [Bukhari & Muslim]
Está claro con esos ejemplos que en el Islam, la hermandad no es simplemente una palabra que mencionamos casualmente cuando nos encontramos o cuando hacemos negocios. En cambio, es una obligación tener un profundo sentido de la responsabilidad y cuidado por el bienestar de nuestros hermanas y hermanos, no sólo en nuestras comunidades locales sino al rededor del mundo también.

Los musulmanes son como un solo cuerpo.

Una de las ideas más perjudiciales que han sido asociadas al concepto de la hermandad es la de la “división de la ummah”.” Este concepto sugiere que los problemas de los musulmanes en un país no deben ser de importancia para los musulmanes en otro país. La división de la Ummah es como un virus letal que cuando es adoptado intencionalmente o no por los musulmanes, conduce a una clara violación de las evidencias Coránicas mencionadas anteriormente y consecuentemente causa el decline en el cumplimiento de la obligación de la hermandad.

El profeta (saw) describió la ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo de enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión somo como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari & Muslim]
En los diferentes medios y en el internet hay un exceso de imágenes que revelan el estado crítico en el cual los musulmanes viven al rededor del mundo: desde ocupación de sus tierras hasta pobreza extrema de nuestros hermanos y hermanas. Y aquí es donde la hermandad se vuelve una conexión vital que une a los musulmanes al rededor del mundo. Por lo tanto es nuestra obligación estar política e intelectualmente conscientes de los asuntos que afectan a los musulmanes en todo el mundo. Allah (swt) ha descrito al creyente como el hermano de otro creyente, y por lo sus sufrimientos también deben dolernos, tanto como si se tratase de nuestros hermanos de sangre.

Manteniendo el sentimiento de la hermandad

La enorme cantidad de tribulaciones que aquejan a los musulmanes, colmada además por la impotencia y la corrupción de los gobernantes de los regimenes actuales en los países musulmanes, están creando mucha frustración y un sentido superficial de resignación entre los musulmanes. Este sentimiento de frustración y resignación está también alimentado por las presiones del día a día que encaran los musulmanes. Todos estos factores conducen a un decline gradual en la respuesta de los musulmanes a estas crisis más allá de su círculo inmediato de amigos y parientes, lo cual evidentemente está causando un abandono fatal de los fundamentos y lazos de la ummah.
En cambio, los musulmanes deberían siempre vivir al rededor del concepto de la hermandad y de la obligación de ayudar y simpatizar con los hermanos en el Islam sin importar donde estén ni en cual sea su condición.

Aunque hermanos voluntarios no estén ahí físicamente en todas las circunstancias, es esencial siempre estar preocupados por sus asuntos sin importar la geografía o el lenguaje y hacer lo que se pueda en cada caso. Es imprescindible preocuparse, e incluso entrenarnos a nosotros mismos para cuidar de los musulmanes en las cercanías o en lugares remotos del mundo recordándonos a nosotros mismos que el lazo que nos une con ellos es el de un hermano o una hermana.

Conservar la identidad musulmana es una obligación y es un reto al mismo tiempo. Es de suma importancia para los musulmanes en cualquier lugar y en cualquier momento, mantener siempre en la mente el concepto de hermandad como una de las herramientas más importantes para guardar nuestra identidad, especialmente en el occidente. Y es una obligación seguir el ejemplo del profeta (saw) y de sus compañeros y hacer lo que sea necesario para mantenerla.

Que Allah (swt) nos bendiga con la misma hermandad que unió a los sahaba bajo la protección del Khilafah Rashidah. Amén.

“Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis; y recordad el favor que Allah ha tenido con vosotros cuando, habiendo sido enemigos, ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allah Sus signos. Ojalá os guiéis. [Al-Imran, 3:103]