El grupo victorioso por Sheij Ata Abu Rashta

El artículo presenta un detallado análisis de los diferentes hadices relacionados con el “grupo victorioso” y la conexión de éstos con otras narraciones que prueban su aplicación a diferentes momentos de la historia islámica. También explica con detalle si los hadices se refieren a la gente del usul o a la gente del hadiz y describe igualmente en qué consistía la actitud práctica que los salaf tenían ante estos hadices de Muhammad sallalahu aleihi wa salaam.

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El renacimiento intelectual de los musulmanes

Después del colonialismo, el mundo musulmán se vio expuesto a estructuras de gobierno e ideologías que originalmente nacieron y fueron desarrolladas en Europa occidental y que fueron introducidas al mundo islámico como el legado de los gobernantes colonizadores anteriores.  Décadas después de que los colonizadores finalizaran su ocupación física en las tierras musulmanas, el mundo musulmán se encontró a sí mismo involucrado en el fundamental debate alrededor de modelos de gobierno, estructuras e ideas políticas, económicas y sociales a partir de las cuales dichas estructuras han de ser erigidas. Para la frustración de muchos, el debate parece seguir interminable y un empate intelectual parece haberlo dominado por décadas. Por tanto, el progreso intelectual en el mundo musulmán se ha quedado estancado en este empate dejando a los musulmanes en un estado de confusión e incertidumbre debido a una falta de visión clara y dirección.  Esto a su vez ha llevado a un estancamiento económico, político y social  y a la inestabilidad en los territorios musulmanes.

En uno de los extremos del debate se encuentra un pequeño grupo de elite liberal que está impresionado con el extraordinario progreso material de occidente. Ellos han atribuido dicho progreso a la evolución del pensamiento  político, social y económico occidentales nacidos en la época del Renacimiento (NT. La Ilustración).  Ellos creen que para que los musulmanes alcancen el mismo progreso es necesario divorciar la  religión de la vida pública justo como los europeos lo hicieron después de la Edad Media. Ellos quieren que el mundo musulmán adopte ideas occidentales de laicismo (1), pluralidad, empoderamiento femenino, derechos de las minorías, nacionalismo, soberanía humana, propiedad privada, libertad de mercados, libertad de expresión, libertad religiosa y personal (libertarismo) (2) y democracia. Y son estos temas los que resuenan día y noche en los círculos liberales del mundo musulmán. Son estos los  ideales  que sirven como criterios de comparación para evaluar a las sociedades  del mundo musulmán hoy día. El nivel de civilidad y modernidad de las sociedades musulmanas está determinado basándose en el grado en el que adoptan dichos ideales. Al respecto, vale la pena hacer notar que occidente promueve e insiste en lo mismo. De modo que los gobiernos de occidente y organizaciones no gubernamentales  como parte de su rutina publican reportes compartiendo sus evaluaciones acerca de qué tan civilizado o incivilizado es el mundo musulmán con base en su desempeño desde la perspectiva de dichos ideales.

Sin embargo, los liberales han cometido un error en su apreciación y  al seleccionar el camino para el renacimiento del mundo musulmán. Al adoptar las soluciones para los musulmanes y bosquejando el camino a seguir, los liberales no han reflexionado profundamente sino que más bien han adoptado una postura superficial y empírica. Ellos vieron el extraordinario progreso material del mundo occidental y quisieron replicarlo. Ellos vieron el cambio en el pensamiento político en el occidente y concluyeron  que por lo tanto es la causa de su progreso material. Sin embargo, ellos de manera empírica (y  erróneamente)  y sin estudiar las realidades de sus propias sociedades,  dedujeron que adoptando los ideales occidentales ellos serían capaces de dar lugar al mismo progreso en el mundo musulmán. Así que lo que lo liberales quieren hacer es tomar prestada la experiencia intelectual europea  de los siglos 16 y 17 y aplicarla en el mundo musulmán sin tomar en cuenta los factores específicos que en primer lugar, produjeron  la separación iglesia-estado en Europa.

Y es aquí precisamente donde yace la superficialidad de su manera de abordar las cosas. Primero porque al bosquejar el camino intelectual para el mundo musulmán, los liberales no estudiaron a la sociedad musulmana y sus realidades;  más bien se conformaron con la idea de que el laicismo europeo  no es “europea” sino más bien “universal” por lo que insistieron en su implementación a lo largo del mundo musulmán. Ellos no tomaron en cuenta que el laicismo  europeo  es una ideología política reaccionaria que emergió  como  resultado directo de un gobierno represivo cristiano que dominó mucho del territorio europeo durante la Edad Media (como se les conoce ahora).  Fue cuando la frustración y el enojo que  los europeos tenían por la miserable condición socioeconómica  y de explotación política en la que vivían, que explotaron en una feroz lucha en contra de la autoridad  responsable y que en este caso no fue otra más  que la Iglesia católica. Ese laicismo surgió en  ese entonces como el “nuevo” pensamiento. Y la idea era quitarle a la Iglesia su poder político privándola de  su legitimidad, que se hallaba en la idea de que recibía “inspiración divina”.  Así que los liberales (los libres pensadores) de aquella época atacaron severamente a la religión, argumentando que no está fundamentada en evidencias factuales; que la razón humana triunfa sobre el razonamiento divino y que la razón humana, siendo superior a la divina, debe ser la única fuente de legislación. Por lo tanto, en el corazón de la revolución intelectual  europea estaba la idea de  la soberanía de la mente humana y el rechazo (o relego) de lo divino que clamaba y que hasta ese entonces  era  reconocido, como  autoridad soberana.

El filósofo y político Jhon Gray al describir el temperamento del liberal dijo:  “su liberalismo ha sido inspirado por escepticismo y por su fideística certeza de la revelación divina” (Fideismo es una teoría epistemológica que sostiene que la fe es independiente de la razón, o que la razón y la fe son hostiles entre sí y que la fe es superior alcanzando verdades particulares). Así que el alma del pensamiento liberal era más bien anti-religión y anti-divinidad.

Fue la ausencia  de “contextualización” de la experiencia intelectual europea  la que fue soslayada por los liberales en el mundo musulmán y la que los condujo a la falsa idea de “universalidad” del pensamiento liberal. En segundo lugar, los liberales ignoraron totalmente la historia de los musulmanes en su intento de replicar la experiencia europea. La experiencia europea con la religión fue muy diferente a la que se tuvo en el mundo musulmán. Los musulmanes  bajo la bandera del califato disfrutaban un estupendo progreso en todos los ámbitos de la vida colectiva e individual y el estado Islámico desde los tiempos del segundo califa Umar bin Jattab hasta el gran califa otomán Suleyman Al Kanuni era  el estado líder en el todo el mundo. Aunque fue un estado gobernado con las leyes divinas, la ciencia y la tecnología prosperaron, la economía floreció y los derechos básicos de sus ciudadanos tales como comida, vestido, vivienda, salud, educación y seguridad estuvieron garantizados. Y en cuanto al conocimiento y la educación, el estado Islámico fue famoso por sus excelentes centros de aprendizaje mismos que el estado directamente supervisaba y en los que promovía el discurso intelectual y la instrucción. Jonathan Lyons en su libro “The House of Wisdom, how the arabs transformed western civilization”  (La casa de la sabiduría: cómo los árabes transformaron la civilización occidental)  afirma: “A lo largo de la mayor parte del periodo en cuestión, el idioma árabe fue usado como el lenguaje global de la academia y los eruditos de todos lados podían viajar plenamente y sostener serias y matizadas discusiones, en esta lengua vehicular. Los estudiosos medievales europeos que querían tener  acceso a los descubrimientos más recientes tenían que dominar la lengua árabe o basarse en traducciones hechas por otros.” Así que a diferencia de la Europa cristiana, existía en el mundo musulmán frustración alguna ni enojo en contra de lo divino, tampoco deseo alguno de deshacerse de su gobierno ni levantamientos masivos en contra del carácter “islámico” del califato. Hubo por supuesto feudos, rebeliones y disputas dentro del Estado Islámico pero ninguno de esos  tenía por objetivo de retar las bases divinas del estado. Incluso cuando el califato fue abolido, Mustafa Kamal tuvo que hacer uso de un feroz nacionalismo turco y fuerza bruta para lograrlo y no es ningún secreto que esto no pudo haber sido logrado sin la ayuda directa y la supervisión de sus aliados (Francia y Gran Bretaña).

 Y aún más, desde los tiempos en los que el  profeta árabe Muhammad (sallahu alleihi wa sallam) presentó el Islam por primera vez al mundo, hasta ahora, los musulmanes nunca han cuestionado el origen divino del Islam ni la soberanía del código islámico (la sharia) por encima de otras legislaciones. De hecho, el mundo musulmán nunca abandonó el razonamiento humano, como lo prueban los extraordinarios logros científicos y educacionales consolidados bajo el califato; más bien su uso se limitó al campo científico y a los asuntos administrativos, mientras que los asuntos legislativos fueron meramente derivados los textos islámicos. Incluso cuando las ideas liberales y la democracia fueron introducidas en el mundo musulmán bajo el mandato de los gobernantes colonialistas, ni siquiera ellos las presentaron como ideas anti-religiosas o anti-divinas, más bien los colonos buscaron legitimarlas  a través del Islam porque sabían que los musulmanes nunca aceptarían que la supremacía de la mente humana por encima de lo divino. Los siglos 19 y 20 vieron la aparición de un nuevo tipo de estudiosos reformadores islámicos, quienes fueron educados, patrocinados y promovidos por las potencias occidentales y quienes buscaron legitimar las ideas liberales justificándose con los textos islámicos. Tal enfoque no fue sino una admisión implícita por parte de occidente de la incompatibilidad de sus  ideales, que eran profundamente anti religiosos, con los ideales del mundo musulmán.

Las constituciones de muchos países laicos de mayoría musulmana de  hoy,  derivan su legitimidad del apoyo político que dichos eruditos les  dieron en sus ratificaciones. Pakistán, Irak y Afganistán son algunos ejemplos. La percepción de que el mundo musulmán fue “engañado” para que aceptara ideas liberales es agraviada aún más dado  el enorme apoyo que los partidos políticos islámicos gozan a lo largo del mundo musulmán incluyendo aquellos que han decidido operar dentro de las estructuras laicas constitucionales. El Partido de Justicia y Desarrollo de Turquía (AKP), La Hermandad Musulmana en Egipto, Jordania y Siria, Hamas en Palestina, El Frente de Salvación Islámica (FIS) en Argelia, Hizbullah en Líbano y  el movimiento Al Nahda en Tunisia son tan sólo uno de los muchos grupos políticos en el mundo musulmán que abiertamente apoyan  la idea de que el Islam debe jugar un papel central en la vida colectiva de la sociedad. La existencia de dichos movimientos con distintos, y si bien considerables grados de apoyo popular, consolida aún más la creencia de que el mundo musulmán, incluso en esta época de decline, no tiene intenciones de divorciar el Islam de la vida pública para adoptar un gobierno laico. Más allá de que estos movimientos lo hagan de manera implícita, y más allá de que probablemente así lo hayan hecho, es otro asunto y no es relevante a este debate.

Así que el mundo musulmán está partido por la mitad en un forcejeo  intelectual que ha sido descrito por algunos con nociones simplistas como una “crisis de identidad”. Pero jamás hubo tal crisis de identidad en el mundo musulmán. El mundo musulmán nunca abandonó su identidad islámica, incluso antes de que fuera expuesto al ideal de soberanía “westfaliana”(3) aunque haya permanecido confundido sobre su identidad islámica,  su identidad permaneció adormecida por algunas décadas creando la impresión de una adopción del ideal “westfaliano” de nación-estado. Aún más,  “crisis de identidad” es una conclusión muy simplista como para entender un problema mucho más complejo que es el del  estancamiento intelectual.  En el  centro del problema  de estancamiento intelectual en el mundo musulmán yace la imposición forzada de ideas liberales y soluciones que emanan de la creencia en la soberanía de la mente humana por encima de lo que es divino, en una población que es profundamente conservadora con una férrea e inquebrantable creencia en el código legal divino (la sharia) y cuya experiencia con la unidad entre estado y religión le recuerda más bien su elevado estatus en el  mundo.

El renacimiento del mundo musulmán, como muchos pensadores en el mundo musulmán han correctamente concluido, no está en el progreso material, ni en la inversión educativa, militar o la que se hace para elevar la moral de la sociedad. En cambio el camino del renacimiento está en el poder de las ideas que define aquello  que un pueblo y una sociedad defiende y en como su estructura política y de gobierno están organizadas. Es en realidad el progreso intelectual lo que precede y lo que eventualmente produce el renacimiento de una nación. En una época en la que el debate sobre el papel de la religión en una sociedad y los fundamentos intelectuales del mundo musulmán está en constante oscilación, las fronteras de tal debate deben ampliarse para incluir nuevas ideas. Hasta ahora este debate ha sido forzado a quedar limitado a cómo el mundo musulmán debe ser reformado según las ideas liberales y a como el papel de la religión debe ser reducido en la vida de la política pública para finalmente ser eliminado. Tal parece que este modo de ver las cosas ha enclaustrado la mente del musulmán y que ha detenido su progreso pues uno encuentra que este debate y  sus argumentos básicos son discutidos por los pensadores justo como hace dos siglos cuando el occidente lo presentó a sus agentes de inteligencia. No es secreto que después de tan largo tiempo esta reforma no ha ocurrido y que  el mundo musulmán no se ha alejado  ni un centímetro de ahí, sino que al contrario se está acercando. Ya es tiempo de que las preguntas básicas se incluyan en dicho debate que promueve  las ideas liberales y que se amplíe el horizonte del mismo para someter al liberalismo a inspección  y  se cuestione la premisa de su supuesto universalismo y exclusión de escrutinio racional. El hecho de que las estructuras de gobierno basadas en los ideales liberales  sean las que a su vez sostienen las actuales estructuras políticas que han fallado ya en revivir al mundo musulmán, es  razón suficiente como para someterlo a investigación. Preguntas tales como: ¿es el Islam compatible con la democracia? ¿Permitirá la democracia la abolición de la idea de la separación entre estado e iglesia si la mayoría lo demanda? ¿Tolerará una sociedad plural y liberal, un debate abierto dentro de sí que avoque por la inclusión de la religión en la vida pública? ¿Está realmente la idea de la soberanía “westfaliana” limitada a “Westfalia” y sus vecinos? O  ¿es la política de libre mercado otra forma de explotación colonialista?  Deben ser hechas al mismo tiempo que esas preguntas sobre si el califato es un sistema totalitario e impune, o si la completa adopción de la ideología islámica por parte del estado, como pasó en el califato, es el camino adelante para el mundo musulmán.

Aquellos que creen en un discurso racional y en un honesto debate no deberían tener ninguna objeción en cuanto “a ampliar el debate”. Los  principales  promotores  que ya están empujando a la inteliguentsia (4) musulmana  hacia la ampliación de este debate, son precisamente los musulmanes de a pie quienes están rugiendo por el cambio sugiriendo que su paciencia con el estancamiento del mundo musulmán finalmente se ha terminado.

(1)    Laicismo: la ideología o legislación que promueve la separación de la religión de la vida pública, especialmente todo lo que tiene que ver con la legislación. Palabras relacionadas son laicidad, secularismo, secularización. También se puede entender como la eliminación de todo lo relacionado con Dios en la vida pública.

(2)    Es una filosofía política que defiende la supremacía de los derechos de los individuos y desconoce los derechos de Dios sobre sus criaturas. En otras palabras, promueve la idea de que el ser humano es libre y no le rinde cuentas a Dios.

(3)    Se refiere al estado nación “westfaliano” que es soberano y que tiene autoridad y  control sobre un territorio delimitado y es reconocido como independiente por otros estados. En la actualidad algunos analistas dicen que este modelo de estado está desapareciendo a causa de la globalización o del nuevo orden mundial donde una elite política transnacional tiene autoridad sobre los diferentes países del mundo. El concepto está vinculado a la Paz de Westphalia firmada en 1648.

(4)    Inteliguentsia  es la élite intelectual dentro de una sociedad que se encarga de diseminar ciertas ideas y cultura a lo largo de las otras clases sociales.  Para lograr esto se involucran en diversas actividades educativas, sociales, caritativas, de entretenimiento, etc. Por lo general son personas que han recibido educación en universidades occidentales y la cultura que promueven es la occidental.

Las notas y la traducción son mías.

Una Ummah

Traducido de:

http://www.khilafah.com/index.php/concepts/general-concepts/12534-intellectual-revival

La política en el Islam: ¿es posible una separación?

En estos tiempos de convulsión política en el mundo musulmán, este oportuno artículo traducido del inglés, contesta con argumentos lógicos, con hechos y con evidencias islámicas las  siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ver el islam con la política?
  • ¿Se pueden poner en práctica las leyes Islámicas en estos tiempos?
  • Como musulmán, ¿puedo yo aceptar o desear una regulación alternativa a las leyes de Allah?
  • ¿Cómo llamamos a aquellos que están buscando un sistema para legislar que no sea Sahria’a?
  • ¿Acaso no son aquellos que están legislados por la democracia aparentemente más exitosos que el resto?
  • Está en contra los derechos civiles poner una sección en las leyes Islámicas que impida que un no-musulmán gobierne un país musulmán… ¿Cómo puede ser esto justo?
  • ¿Desde el punto de vista islámico, cuál es mi posición si yo estoy en contra de tener el islam como mi modo de vida, y en contra de las leyes que Allah  ha elegido para mí como su esclavo?

Es una lectura imprescindible que alertará a más de uno sobre el engaño masivo al que hemos estado sometidos con relación a la democracia y a las alternativas que el occidente le está ofreciendo a los países árabes. Si Allah quiere, los poderosos argumentos que presenta este documento harán despertar a más de uno del claro extravío en el que nos encontramos.

Leer completo: https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/la-polc3adtica-en-el-islam.pdf

La Europa colonialista y la destrucción del califato

El día Lunes 3 de Marzo de 1924 (el 28 de Rajab 1342 DH) el Mundo despertó a la noticia de que Mustafa Kemal en Turquía oficialmente habría abolido el Califato. Esa noche Abdul-Mejid II, el último Califa de los Musulmanes, fue arrumado en un vehículo con una maleta con ropas y dinero y exiliado para nunca más volver. Así es como concluyeron 1342 años de soberanía Islámica. Lo siguiente es un recuento histórico de las acciones de los poderes coloniales de cómo primero sembraron la semilla de la desunión entre musulmanes a través de implantar la idea del nacionalismo y finalmente administrando la destrucción del Califato por sus agentes traidores.La independencia de Turquía fue oficialmente reconocida con la implementación del Tratado de Lausanne firmado con anterioridad el 24 de Julio de 1923. Bretaña y sus aliados retiraron sus tropas que habían ocupado Turquía desde el final de la Primera Guerra Mundial. En respuesta a esto, se realizaron protestas en la Cámara de los Comunes en contra del Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Lord Curzon, por reconocer la independencia de Turquía. Lord Curzon respondió, “La situacióm actual es que Turquía esta muerta y nunca se levantará, porque hemos destruído su fuerza moral, el Califato y el Islam.”

Como admitido por Lord Curzon, Inglaterra junto con Francia jugaron un papel fundamental en la destrucción del Califato junto con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Estos planes habían sido puesto en marcha cientos de años antes y finalmente obtuvo sus frutos cuando el Califato Otomano comenzó rápidamente a decaer a mediados del siglo XVIII.

El primer intento de destruír la unidad islámica fue en el siglo XI cuando el Papa Urbano II puso en marcha la primera cruzada por ocupar Al-Quds (Jerusalén). Después de 200 años de ocupación los cruzados fueron finalmente derrotados en las manos de Salahudeen Ayyubi (Saladino). En el siglo XV Constantinopla fue conquistada y la última fortaleza del Imperio Bizantino fue derrotada. Más tarde en el siglo XVI el Estado Islámico barrió el sur y el este de Europa llevando el Islam a sus gentes. Por consiguiente millones de personas en Albania, Yugoslavia, Bulgaria y otros países aceptaron el Islam. Tras el asedio de Viena en 1529 Europa formó alianzas para detener la expansión del Califato. En este punto la animosidad de los Cruzados en contra del Islam y el Califato fue revivida y surgieron los planes para hacer frente a este, más tarde conocido como, “problema de oriente”.

El Conde Henri Decastri, escritor francés quien escribió en su libro llamado ‘Islam’ en 1896: “No puedo imaginar lo que dirían lo Musulmanes si oyeran los cuentos del medioevo y entendieran lo que los oradores cristianos acostumbraban a decir en sus himnos; todos nuestros himnos hasta aquellos que surgieron antes del siglo XII emanaron de un concepto que fue la causa de las Cruzadas, estos himnos estaban llenos de odio en contra de los Musulmanes debido a la total ignorancia sobre su religión. Como resultado de aquellos himnos y canciones, odio hacia aquella religión se erradicó en las mentes de la gente, y las ideas erróneas profundamente eraizadas, algunos de los cuales se siguen llevando hoy en día. Todos acostumbraban a considerar a los Musulmanes como politeístas, incrédulos, adoradores de ídolos y apóstatas.”

Después de su derrota los cruzados entendieron que el motivo de la fortaleza de los musulmanes y su resolución estaba en la Aquida Islámica. Mientras los musulmanes se mantuvieran fuertemente apegados al Islam y al Corán el Califato jamás se destruiría. Es por ello que a finales del siglo XVI establecieron el primer centro misionario en Malta y lo hicieron su sede central para enviar misionarios en contra del mundo musulmán. Este fue el comienzo de la propagación de la cultura occidental en el mundo musulmán por ingleses, franceses y americanos.

Estos misionarios trabajaron encubiertos como instituciones educacionales y científicas. En un comienzo su efecto en los musulmanes fue mínimo. Pero durante los siglos XVIII y XIX con la decadencia del Califato los misionarios lograron sacar provecho de la debilidad del Estado y difundundieron conceptos corruptos a la gente. En el siglo XIX Beirut se vovió el centro para la actividad misionaria. Durante este tiempo los misionarios se aprovecharon de los conflictos sociales entre cristianos y druses y más tarde entre cristianos y musulmanes, con Inglaterra apoyando a los druses y Francia del lado de los cristianos maronitas.

Los misionarios tenían dos metas durante este período.

1. Separar los árabes del Estado Otomano
2. Enajenar los Musulmanes del Islam

En 1875 fue formada la “Asociación Secreta” en Beirut en un intento por fomentar el nacionalismo árabe en la gente. A través de declaraciones y folletos llamaban a la independencia política de los árabes, especialmente aquellos en Siria y Líbano. Aquellos a cargo culpaban constantemente a Turquía en su literatura de arrebatar el Califato islámico de los árabes, violando así la Shari’ah islámica, y abusando del Din [Religión].

Estas semillas de nacionalismo árabe dieron fruto en 1916 cuando Inglaterra le ordenó a su agente Sharif Hussein de Mecca comenzar la rebelión árabe en contra del Califato Otomano. Esta rebelión fue exitosa en dividir los países árabes del Califato, poniéndolos bajo el mandato Inglés y Francés.

Al mismo tiempo se incitaba el nacionalismo entre los Turcos. El movimiento Jóvenes Turcos fue establecido en 1889 en la base de nacionalismo turco y alcanzaron el poder en 1908 después de la destitución del Califa Abdul-Hamid II. El traidor Mustafa Kemal quien quería abolir el Califato era miembro de Jóvenes Turcos. Es por ello que más tarde Mustafa Kemal dijo: “¿Que no fue a causa del Califato, el Islam y el Clero que los campesinos turcos lucharon y murieron durante cinco siglos? Es tiempo ya de que Turquía se preocupe de sus propios intereses e ignore los hindúes y árabes. Turquía debe deshacerse del liderazgo de los Musulmanes.”


Junto con las actividades misionarias Inglaterra y Francia junto con Rusia comenzaron directamente a colonializar varias partes del mundo musulmán. Esto comenzó a mediados del siglo XVIII cuando en 1768 Catherine II de Rusia luchó en contra del Califato y exitosamente ocupó las tierras del sur de Ucrania, Norte del Cáucaso y Crimea los que fueron incorporados al Imperio Ruso. Francia atacó Egipto e Inglaterra comenzó a ocupar India. Gradualmente, las tierras del Califato fueron retrocediendo hasta acabar la Primera Guerra Mundial, lo único que quedaba era Turquía, la que fue ocupada por las fuerzas aliadas bajo el comando de un General inglés llamado Charles Harrington.

La división de las tierras del Califato fue un acuerdo premeditado tramado por Inglaterra y Francia en 1916 en el acuerdo secreto conocido como Sykes-Picot. Este plan fue negociado entre el diplomático francés François Georges-Picot y el asesor diplomático inglés Mark Sykes. En el acuerdo a Inglaterra se le concedió el control de Jordania, Iraq y una zona pequeña alrededor de Haifa. A Fracia le fue concedida el control del sudeste de Turquía, el norte de Iraq, Siria y Libano. Los poderes a mando tenían la libertad de decidir dentro de los límites del estado dentro de estas zonas. El mapa del Medio Oriente de hoy es un legado de Sykes-Picot con las fronteras marcadas por las líneas dibujadas por el Sr. Sykes y el Sr. Picot usando una regla de medir sobre las antiguas tierras del Califato.

Justo antes de la destrucción del Califato, Inglaterra jugó el rol más importante educando a su agente Mustafa Kemal. A través de un número de maniobras políticas asistidas por Inglaterra, Mustafa Kemal fue capaz de establezerse como una autoridad en Turquía. En 1922, la conferencia de Lausanne fue organizada por Secretario de Estado de Asuntos Exteriores Lord Curzon para discutir la indepandencia de Turquía. A este punto Turquía estaba bajo la ocupación de las fuerzas aliadas con la institución del Califato existiendo solamente de nombre. Durante esta conferencia Lord Curzon estipuló cuatro condiciones para el reconocimiento de la independencia de Turquía. Estas condiciones fueron:

1. La abolición total del Califato
2. La expulsión del Califa fuera de las fronteras
3. La confiscación de sus bienes
4. Declaración que Turquía se volvería un estado secular

El éxito de la conferencia dependía del cumplimiento de estas condiciones. Sin embargo, a pesar del la presión extranjera muchos Musulmanes en Turquía aún abrigaban la esperanza de la idea del Califato, que había servido al Islam tan bien por tantos siglos y consideraron inconcebible que se pudiese abolir. Por lo tanto Lord Curzon falló en asegurar estas condiciones y la conferencia terminó en un fracaso. Aún así, el astuto Lord Curzon en nombre de Inglaterra no se dió por vencido. El tercero de Marzo de 1924 Mustafa Kemal usando la fuerza y aterrorizando sus oponentes políticos logró sacar adelante el proyecto de ley sobre la Abolición que haría la institución del Califato oficialmente abolida.

Para los poderes colonialistas no les bastó con la destrucción del Califato. Querían asegurar que el Califato nunca más se levantaría entre los Musulmanes.

Lord Curzon dijo, “Debemos poner final a cualquier cosa que traiga alguna unión islámica entre los hijos de los Musulmanes. Así como ya hemos tenido éxito en terminar con el Califato, debemos asegurarnos de que nunca se alzará la unidad entre los Musulmanes, ya sea unidad intelectual o cultural.”

Por consiguiente, colocaron un número de obstáculos en el camino para el restablecimiento del Califato así como:

1. La inserción de conceptos no islámicos en el mundo Islámico así como el patriotismo, nacionalismo, socialismo y secularismo y el fomento de movimientos políticos basados en estas ideas.

2. La presencia de currículos educacionales establecidos por los poderes coloniales, los que han perdurado en uso por más de 80 años, lo que ha guiado a la mayoría de los jóvenes graduados y aquellos en institutos educacionales en una dirección contraria al Islam.

3. La estrangulación económica del Mundo Musulmán por gobiernos de Occidente y compañías de tal manera que la gente vive en una miserable pobreza y son obligados a solo preocuparse por alimentarse y alimentar a sus familias despreocupandoles el verdadero rol de los colonialistas.

4. La deliberada herencia de dividir el mundo Musulmán en contenciosas fronteras y territorios de tal manera que los Musulmánes permanentemente se preocupan de pequeños problemas.

5. La creación de organizaciones como la Liga Arabe y más tarde la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) que diluyeron los enlaces del Islam, continuó la desunión del Mundo Musulmán mientras fallaba miserablemente en solucionar cualquier problema o asunto.

6. La imposición de un estado extranjero, Israel el en corazón del Mundo Musulmán que sería la punta de la lanza para el ataque de los poderes de Occidente a los indefensos Musulmanes mientras perpetuaban el mito de la inferioridad de los Musulmanes.

7. La presencia de gobiernos tiranos en los países Musulmanes, cuya lealtad es para sus amos de Occidente; quienes oprimen y torturan a la Ummah; no son de la Ummah y la odia tanto como la Ummah los odia a ellos.

A pesar de estos obstáculos y las conspiraciones y planes de los colonialistas el restablecimiento del Califato es una vez más una realidad para el Mundo Musulmán. Debemos tomar esta oportunidad en el aniversario de la destrucción del Califato para reflexionar en la situación actual de los Musulmanes y tener claro que solamente a través de trabajar para restablecer el Califato sin dudas lograremos el éxito en esta vida y la próxima.

 

Sharia o democracia, ¿qué quieren los musulmanes en el mundo?

En el 2008 la empresa estadounidense de investigación de mercados Gallup, presentó los resultados de la primer encuesta en su tipo para averigüar las preferencias políticas de los musulmanes en el mundo. El equipo de investigación estuvo dirigido por la egipcia Dhalia Mogahed y el trabajo de investigación duró 6 años durante los cuales 50,000 musulmanes fueron entrevistados. Es el primer y único trabajo de investigación de esta magnitud jamás realizado. Su válidez y reelevancia en la actualidad está estadísticamente respaldada.

En estos momentos de incertidumbre y agitación  tener en cuenta esta información es fundamental para poder contrastar y entender la agenda política detrás del discurso mediático que impera en estos momentos y que como se verá a continuación no es representativo de las voces musulmanas. Desgraciadamente los medios que están reportando los eventos en Egipto y en otros lados del mundo musulmán insisten que los miembros de la oposición quieren democracia y no sharia. Tampoco hacen una distinción entre lo que los musulmanes perciben como democracia y la democracia en la que está pensando la opinión pública mundial.

Sin embargo la parcialidad no es accidental,  más bien persigue justificar el mantenimiento de una estructura geopolítica en la que Estados Unidos e Israel controlan la región a través de sus “embajadores” ya sea al frente de dictaduras, monarquías o democracias. Se busca hacernos creer que los musulmanes desean una democracia para obviamente justificar más “ayuda” de occidente que se traduciría en más “asesoría” en los campos de  educación, política exterior, legislación y hasta en más presencia militar.

 Mientras los deseos de las mayorías vayan en contra de sus intereses, nuestras voces nunca serán fielmente representadas. Al menos no en los medios de los incrédulos.

 A continuación se presenta sólo un extracto de las conclusiones más reelevantes del libro en cuestión.

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Analizando a lo largo de diversos países musulmanes, clases sociales, y diferencias de género, las respuestas a nuestras preguntas revelan una compleja y sorprendente realidad.

Mayorías sustanciales en casi todas las naciones encuestadas (95 en Burkina Faso, 94% en Egipto, 93% en Iran y 90% en Indonesia) dicen que si escribieran una constitución para un nuevo país, ésta garantizaría libertad de expresión, que ellos definieron como el “permiso para que todos los ciudadanos expresen su opinión en temas sociales, políticos y económicos de actualidad”

Sin embargo, a pesar de que conocen y admiran muchos aspectos de la democracia occidental, los encuestados no favorecen en la adopción total de modelos democráticos de occidente. Parece ser que muchos quieren su propio modelo democrático que incorpore Sharia, y no uno que simplemente dependa de valores de occidente.De hecho, pocos encuestados asocian “adoptar valores occidentales” con progreso político y económico musulmán. Los abusos cometidos en el nombre de la Sharia no han conducido a su pleno rechazo.

En nuestros dato, el enfásis de aquellos que viven en países sustancialmente musulmanes, le dan a un nuevo modelo de gobierno, uno que es democratico y que a la vez abraza valores religiosos, ayuda a explicar porque las mayorías en casi todos los países, con excepción de unos cuantos, quieren Sharia al menos como “una” de las fuentes de legislación.

En sólo unos cuantos países la mayoría dijo que la Sharia no debería tener ningún papel en la sociedad; sin embargo en casi todos los países, sólo una minoría quiere la sharia como la única fuente de legislación. En Jordania, Egipto, Pakistán, Afganistán, y Bangladesh, las mayorías quieren Sharia como la única fuente de legislación.

Aún más sorprendente es la ausencia de diferencias sistemáticas en muchos países entre hombres y mujeres en su apoyo hacia la Sharia como única fuente de legislación. Por ejemplo, en Jordania, el 54% de los hombres y el 55% de las mujeres quieren sharia como única fuente de legislación. En Egipto, los porcentajes son 70% de los hombres y el 62% de las mujeres; en Iran 12% de los hombres y 14% de las mujeres; en Indonesia 14% de los hombres y 14% de las mujeres.

Extracto basado en la más grande y profunda investigación de su tipo, ¿Quién habla por el Islam? Lo que mil millones de musulmanes piensan realmente, presenta las excepcionales conclusiones de la Encuesta Gallup en el mundo musulmán, el  primer análisis basado en datos, de las opiniones de más del 90% de la comunidad musulmana global, abarcando más de 35 naciones.

 El libro puede ser comprado aquí: http://www.gallup.com/poll/104731/muslims-want-democracy-theocracy.aspx

Finalmente, si acaso estas cifras no fueran contundentes en comparación con las opiniones sin fundamento estadístico que reinan en los medios,  también existe otro documento producido por la CIA en la que sus analistas políticos describen  la fuerza en aumento de los movimientos islámicos que promueven la liberación de los países musulmanes de occidente, y el reestablecimiento del sistema de gobierno islámico en un conglomerado común llamado califato. El documento en inglés puede leerse aquí. www.foia.cia.gov/2020/2020.pdf

¿Qué es el Califato?

El Califato

El Califato (خلافة) es un sistema político único de la ideología del Islam. No puede ser comparado con los gobiernos musulmanes de hoy. Es una construcción política única basada en el concepto de ciudadanía sin importar etnicidad, género o creencia y se opone completamente a la opresión del cualquier grupo religioso o étnico.

El Califato no es una dictadura

El Califa (خليفة‎) es el nombre dado a la cabeza del Estado en el Califato. La autoridad para gobernar del Califa debe ser otorgada con el consentimiento de la gente a través de un contrato de gobierno especial llamada bay’ah (بايعه). Sin este contrato no puede ser la cabeza del Estado. Esto es totalmente contrario a la figura de un Rey o Dictador quien impone su autoridad por sobre la gente a través de coerción o fuerza. Los Reyes tiranos y Dictadores en el Mundo Musulmán son un gran ejemplo de esto, encarcelando y torturando a su propia gente y usurpando sus riquezas y recursos.

Esté contrato (bay’ah) estipula que el Califa debe ser justo y que debe gobernar a la gente con la Ley Islámica (shari’ah, شريعة). No es soberano y no puede legislar leyes a su favor y conveniencia personal o la de su familia. Cualquier ley que desee pasar debe derivarse de las fuentes legales Islámicas a través de una metodología precisa y detallada llamada ijtihad (اجتهاد). Si el Califa legase a legislar cualquier ley de manera contraria a la mencionada o comete alguna opresión en contra de su pueblo, la corte más alta y más poderosa en el Estado llamada la Corte de Actos Injustos (mahmakat muzalim) puede destituir al Califa y ordenar su salida del mando.

El Califato no es una teocracia

El Califa ha sido igualado al Papa, quien es el Líder Espiritual de todos los musulmanes, infalible y escogido por Dios. Esto no es el caso, ya que el Califa no es cura. Su posición es una posición ejecutiva en el gobierno Islámico. No es infalible y puede cometer errores, es por ello que existen tantos controles y contabilidad para asegurar que él y su gobierno se hacen responsables. El Califa no es escogido por Dios sino que elegido por la gente y asume su autoridad a través del contrato mencionado anteriormente (bay’ah). El Califato no es una teocracia ya que su legislación no está restricta a códigos religiosos y morales que nieguen los problemas sociales. Más bien shari’ah es un sistema comprensivo que legisla temas de gobierno, sociedad, economía y judiciales por nombrar solamente unos pocos. El progreso económico y la mejora de las condiciones de vida de la gente es uno de sus principales objetivos. Esto es completamente contrario a teocracias reaccionarias, medievales que existieron en Europa en donde los pobres eran oprimidos y obligados a trabajar y vivir en miserables condiciones a cambio de la promesa del Cielo. Históricamente el Califato fue un estado muy rico con una floreciente economía, alto estándar de vida y líder mundial en industria y estudios científicos durante varios siglos.

El Califato no es un Imperio

El Califato no favorece a su capital o a cualquiera de los países sobre los cuales gobierna más que otros. Nacionalismo y racismo no tiene cabida en el Islam y están completamente prohibidas. El Califa puede ser de cualquier raza o color o perteneciente a cualquier escuela de jurisprudencia así como Sunní o Shi’a siempre que sea Musulmán. Históricamente la capital del Califato se fue cambiando a medida que el califato se fue expandiendo. Medina, Kufa, Bagdad, Damasco y Estambul han sido todas capitales del Califato, y los Califas han sido de varias tribus y razas diferentes. En cuanto al Califa que debe ser Musulmán, la cabeza del Estado de un país debe creer en la ideología o la ley implementada. Esto es comunmente incorporado en el pacto jurado por la cabeza de Estado al tomar su posición. Esto es, por ejemplo, el motivo por el cual un comunista no podrá jamás ser aceptado como Presidente de los Estados Unidos.

Derechos de los no musulmanes

Los no musulmanes tienen un status honorable en el Califato. Los no musulmanes son llamados Dhimmi (gente de contrato) en el Califato, lo que significa que disfruta de su derecho de ciudadano completamente. El Profeta Muhammad (saw) dijo:

Quien dañe a una persona bajo contrato, ó le cargue más de lo que puede, accederé por el en el Día del Juicio.

[Narrado por Yahia ibn Adam en Kitab al-Kharaj]

Los derechos de los no musulmanes son consagrados y estipulados en la Ley Islámica (shari’a) y no pueden ser revertidos por procedimientos legales o por el capricho de cualquier gobierno. Esto provee estabilidad y seguridad a los no musulmanes, permitiéndoles vivir sus vidas sin miedo a perder sus derechos en algun tiempo futuro. Compara esto con los gobienrnos de Occidente que promulgan leyes anti-terroristas más y más draconianas apuntando a la comunidad musulmana en el nombre de combatir al terrorismo y seguridad nacional.

Imam Qarafi (un clásico erudito del Islam)resumió las responsabilidades del Califato al dhimmi cuando escribió:

El pacto de protección nos obliga a ciertas responsabilidades con respecto a ahl al-dhimmah. Son nuestros vecinos bajo nuestro abrigo y protección con la garantía de Allah, Su Profeta (saw) y el Islam. Quienquiera que viole estas obligaciones en contra de cualquiera de ellos tanto como una palabra abusiva, a través de calumniar su reputación, a través de dañarle de alguna manera o asistiendo en ello, ha infringido la garantía de Allah, Su Profeta (saw) y la religión del Islam.

[Shaha al-Deen al-Qarafi, Al-furuq]

El Califato no puede forzar o presionar cualquier no musulman a convertirse al Islam. Iglesias, Sinagogas y Templos están todos protegidos por el Califato. Aquellos que siguen cierta religión podrán practicarla sin interferencia o acoso por parte de la policía y las autoridades. El Gobierno no amenazará con cerrar lugares de culto o espiar a los fieles y sermones como lo hace el gobierno Inglés.

Históricamente, cuando el Califato gobernaba Jerusalén, protegió la más sagrada Iglesia del Cristianismo. La Iglesia de la Santo Sepulcro. Las llaves de esta iglesia ha estado a cargo por siglos por la familia musulmana Nusseibeh quienes hasta hoy siguen abriendo y cerrando las puertas diariamente.

Gobierno abierto a contabilidad

El Califa y su gobierno cree en el Islam y su motivación a estrictamente adherirse a las leyes es debido a su creencia a la rendición de cuentas al morir. Esta creencia crea políticos de confianza y responsables, y no políticos que dicen una cosa y hacen otra. Son elegidos por sus méritos en vez de ‘favores políticos’. Con esto dicho, los miembros del gobierno no son divinos y pueden cometer errores y cometer crímenes. Por esta razón es que existe un proceso de contabilidad estricta y efectiva a través de la corte judicial independiente llamada La Corte de Injusticias (Mahkamat Muzalim), que tiene el poder de destituir cualquier funcionario del gobierno incluyendo al Califa si no cumplen con sus contratos o cometen alguna injusticia.

Cada Musulmán tiene la responsabilidad de hacer al Califa y su gobierno rendir cuentas. Esta acción de rendir cuentas es una de las mejores y más nobles tareas en el Islam. El Profeta Muhammad (saw) dijo:

“El mejor yihad es una palabra de verdad ante un líder tirano”

Por eso cualquiera en el estado, ya sean individuos, miembros de partidos políticos ó medios de comunicación, tiene el derecho de exigir la rendición de cuentas y criticar al Califa. No pueden ser arrestados ó penalizados por hablar, como le sucedió a Walter Wolfgang de 82 años quién se atrevió a decir la palabra “tonterías” durante el discurso del Secretario de Relaciones Exteriores Jack Staw sobre Irak en septiembre del 2006.

Gobierno representativo

La consulta es un pilar del gobierno y existirá una Cámara de Representantes (Majlis al-Ummah) en la capital con asambleas regionales en las diferentes provincias del Califato. Esta es una cámara de representantes escogidos compuesta de hombres y mujeres de todas la regiones y grupos étnicos dentro del Estado.

A diferencia de la Democracia, la Cámara de Representantes no es legislativa. Las únicas resoluciones aprobadas por la Cámara, de las que el gobierno se ve obligado a seguir, son aquellas relacionadas a las aplicaciones prácticas de la política gubernamental, y aquellas relacionadas a la eliminación de funcionarios de gobierno. La Cámara actúa como contrapeso a los poderes ejecutivos del gobierno.

La Cámara tiene el derecho de exigir cuentas al Califa sobre todas las acciones que el Estado ha ejecutado, ya sean nacionales o extranjeras, financias, militares, etc. También la Cámara puede aprobar resoluciones de descontento con los Gobernadores, Alcaldes y Asistentes (mu’awin), y el Califa debe sacarlos del cargo.

¿Es el islam el opio de las masas?

Entre los ateos, los agnósticos e incluso entre algunos religiosos, existe la creencia de que las religiones son opio para los pueblos y que han sido utilizadas para manipular a las masas. 

Lo cierto es que al menos el Islam, que muchos de ellos desconocen, enseña que todos los hombres son iguales y con los mismos derechos, y que sólo Allah, el Creador tiene derecho a juzgarnos y a distinguirnos unos de otros.

No es como otras religiones en las que efectivamente si  justifican la excesiva riqueza de algunas “castas” sobre otras, o donde sútilmente se promueve la pobreza y la resignación para favorecer la causa de los poderosos.En el Islam no es pecado ser rico, pero si es pecado acumular riqueza y no ponerla a trabajar para el beneficio de los demás. 

Otras religiones también llaman a la pasividad, a la indiferencia y al laicismo. Dicen que la política y la religión no se mezclan. 

El Islam nos enseña en cambio que al ser humano no le pertenece nada, y que todo ha de volver a Allah. Que así como Allah decide el ciclo de vida de las abejas, o  el de las montañas, también decide cuándo hemos de nacer y cuándo hemos de morir. Que es Allah quien decide quienes serán nuestros padres y si hemos de nacer sanos. Él en soledad decide la velocidad de la luz y  la distancia entre los planetas, el número de electrones en un átomo de hidrógeno y la temperatura a la que han de brillar los astros. El Islam nos deja ver la verdad como es: Allah es quien legisla, no el ser humano. 

Y aceptar que no hay dios más que Allah implica entonces que el ser humano no debe postrarse a nadie más y sólo a Él, que no ha de seguir las leyes de ningún otro mortal, sino sólo las de Él. 

Son precisamente este tipo de enseñanzas las que hace ya más de 13 siglos los Quraish percibieron como una amenaza a su poder político y económico entre los árabes.Seguro que les pareció un acto extremo predicar que todos los hombres son iguales y que no han de postrarse ante ningún otro ser humano, y que sólo han de vivir bajo las leyes de Allah. Por eso fue que se acercaron al profeta Muhammad (saw) a sobornarlo primero y luego a intentar asesinarlo. No sólo los musulmanes estaban liberando esclavos sino que invitaban a la gente a no obedecer más a los poderosos. 

El Islam también nos enseña que nuestros gobernantes están obligados a obedecer a Allah y que no hemos de obedecerlos en algo que contradiga lo que Allah ha comandado. Que es nuestro derecho y nuestra obligación aconsejarlos y someterlos a la rendición de cuentas de sus actos: a hacerlos responsables.

El Corán en muchos versículos indica que los creyentes tienen un papel activo en la sociedad y en los asuntos que los afectan: 

“Oh vosotros que creéis! Sed defensores y abanderados de la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque vaya encontra de vosotros mismos o de vuestros padres o parientes. Ya sean las personas adineradas o pobres, (tened en cuenta) que Allah se encuentra más cerca de ellos (que vosotros y Le atañe más su bienestar” Corán 4:135

Sin embargo no es una instrucción aislada o que esté abrogada por alguna orden a callar. Incluso el profeta Muhammad (saw) también indicó lo esencial que es luchar por el bien en la fe. Es parte de ser musulmán: 

Dijo Abu Sa’id Al-Judri: Oí al Mensajero de Alá decir: “Quien de vosotros vea un hecho repudiable, que lo cambie con su mano, si no pudiera entonces que intente cambiarlo con palabras, y si no pudiera, entonces que lo repruebe en su corazón, y esto es lo más débil de la fe”. (Transmitido por Muslim:Abu Zakaria An-Nawawi) 

Además en las vidas del profeta Muhammad, de sus compañeros y sus compañeras vemos muchísimos ejemplos de la conducta que tenían ante las injusticias así fueran cometidas por no musulmanes o por incluso sus líderes musulmanes.

 El verdadero Islam, como lo vivieron las tres primeras generaciones previene el nepotismo y motiva a los musulmanes a ser activos y a esforzarse en el camino de Allah. Es sólo ahora que desafortunadamente algunas nuevas versiones del Islam han sido puestas a circular precisamente con enseñanzas opuestas a las originales. Sólo es cuestión de querer ver la verdad, de comparar el comportamiento y los veredictos de los líderes y predicadores actuales con áquellos de los sahaba. La verdad sale a la luz: el Islam no es opio para la masas, es liberación.

Un artículo relacionado: El musulmán y sus gobernantes

https://mayamuslimah.files.wordpress.com/2010/06/obediencia-a-los-gobernantes-musulmanes.pdf