La hermandad en el Islam

La definición de hermandad cambia de diccionario a diccionario y describe tanto a una relación sanguínea como a las asociaciones basadas en intereses comunes y actividades tales como sindicatos o asociaciones profesionistas.

Islam redefinió el concepto de hermandad de una manera novedosa y profunda cambiando la relación basada en interés personal o actividades mutuas a un lazo permanente basado en la creencia y en la aceptación del islam

Allah reveló:
“Los creyentes son, en realidad, hermanos; reconciliad pues a vuestros hermanos y temed a Allah para que se os pueda dar misericordia” (49:10).” [Al-Hujjurat, 49:10]

El profeta también dijo acerca de la hermandad: “Ninguno de ustedes cree realmente hasta que ame para su hermano aquello que ama para sí mismo. [Bukhari & Muslim]

Después de terminar la Hijrah y de la construcción de la mezquita de Medina, el profeta procedió a establecer uno de los principales pilares de la comunidad islámica: la hermandad. Él juntó a los Muyahirin con los Ansar quienes eran virtualmente extraños entre sí antes de esto. Los dos grupos aceptaron y entendieron las responsabilidades que implicaba esta unión lo cual los condujo a compartir la riqueza y a intercambiar otras acciones fraternales extraordinarias que los ayudaron a atenuar las adversidades que enfrentaron los Muyahirin cuando dejaron todos sus bienes y forma de vida atrás en Meca.
Dichos acontecimientos produjeron una transformación profunda en la percepción de lo que era la hermandad entre miembros de la comunidad islámica. Redefinió el concepto de hermandad más allá del entendimiento típico de lazos sanguíneos o relaciones tribales. Esto quedó claramente demostrado por Mus’ab Ibn Umayr cuando se dió cuenta de que su hermano de sangre Abu ‘Azeez estaba entre los capturados de la batalla de Badr. Al llegar a Medina, Abu ‘Azeez quedó a cargo de Abu Yusr Alansari, y Mus’ab ibn ‘Umayr le dijo a Abu Yusr: “Trátalo con dureza pues su madre es una mujer adinerada” Abu ‘Azeez dijo: “¿Hermano, te corresponde a ti recomendar eso?” “Tú no eres mi hermano” contestó Mu’sab, “mi hermano es el que te está atando las manos.” [Ibn Hisham]

La hermandad establecida después de la Hijrah vino con responsabilidades explícitas e implícitas entre musulmanes, como individuos y como miembros del Estado Islámico. Era la responsabilidad del más fuerte de ayudar al débil, del rico de ayudar al pobre y del sabio de ayudar a quien buscara el conocimiento. Fue además, una responsabilidad de hermanos invitar al bien y prohibir lo reprobable.

Por eso siempre debemos tener presente en nuestras mentes esas acciones de los sahaba pues ellos son el mejor ejemplo de la implementación práctica de lo que en el Islam se define como hermandad.

Hermandad, es una obligación, no es una opción.

Las evidencias (Adilla) relacionadas a la obligatoriedad de la hermandad están en el Corán, en la Sunnah y en la vida de los sahaba son indudablemente claras. Debemos vigilar constantemente el cumplimiento de este concepto para evitar que esta relación se convierta en un lazo superficial y frívolo que carezca de la esencia de la hermandad islámica.
Sin embargo es muy triste que uno de los problemas que actualmente enfrentan los musulmanes en el occidente es “la vida de prisa” y debido a este estilo de vida, tendemos a apresurar nuestros encuentros con los otros. Tenemos  que hacer el esfuerzo de tomarnos unos momentos después de la oración del viernes para saludar a nuestros hermanos y presentarnos a ellos con un salaam. No debemos ser tímidos ni tener miedo de una respuesta fría por parte de ellos, pues tenemos que tener siempre en mente que estamos buscando el placer de Allah (swt) y que estamos siguiendo la sunnah del profeta (saw)

El profeta (saw) dijo “Ustedes no entrarán al paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que no se amen los unos a los otros. Les diré entonces algo que si implementan los conducirá al amor mutuo: intercambien el salaam entre ustedes” [Muslim]
Es necesario hacer saber a nuestros hermanos que nos preocupamos por su bienestar, que sinceramente los amamos como amamos a nuestros hermanos de sangre y que siempre estamos listos para ayudarlos en cualquier manera que nos sea posible.

Fue narrado por Al-Bujari en Al-Adaabul-Mufrad que el profeta dijo: “Si alguno de ustedes ama a su hermano por amor a Allah, hágaselo saber pues esto hace que la familiaridad prevalezca y que el amor se establezca firmemente.”

Los musulmanes tenemos la responsabilidad de dar consejo sincero a nuestros hermanos y hermanas para que se abstengan de cometer haram y para que se mantengan en el camino de lo que es halal en todos los aspectos de la vida siguiendo la regla fundamental de basar todas las acciones en las Hukum Shar’iee – ya sea en nuestros actos de adoración (ibadah) o en las transacciones sociales (muamulat ).

El profeta (saw) dijo: “Cada uno de ustedes es el espejo de su hermano, así que si uno ve una falla en el otro entonces debe quitársela de encima. [Tirmidhi]
La hermandad en el islam impone la gran responsabilidad en nosotros de proteger a nuestros hermamos y hermanas de cualquier mal, incluso del que provenga de ellos mismos. Debemos asegurarnos de que no nos permitimos ni permitimos a otros a nuestro alrededor, caer en actividades que pudieran afectar la unidad de la ummah. Y una de esas actividades es la de hablar a las espaldas de la gente: debemos evitar iniciar este tipo de conversaciones y participar en ellas. Allah (swt) reveló:

“¡Vosotros que creéis! Abandonad muchas de las suposiciones.Es cierto que algunas de ellas son delito. Y no os espiéis unos a otros ni habléis mal de otros cuando no están presentes.¿Acaso le gustaría a uno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? Os resultaría horrible.Y temed a Allah pues realmente Allah acepta a quien se vuelve a Él y es Compasivo” [Al-Hujjurat, 49:12]

Los celos y las envidias también están prohibidas pues son las causas comunes de los problemas entre los hermanos y las hermanas.

El profeta dijo: “No actúes con malicia en contra de otros musulmán: no lo envidies, no vayas en contra de él ni lo abandones. ¡Oh siervos de Allah! Sean hermanos los unos de otros. No está permitido que un musulmán ignore a otro musulmán por más de tres días” [Muslim & Tirmidhi]
También tenemos que estar conscientes de que un hermano o una hermana en el islam tiene cinco derechos básicos sobre nosotros como el profeta dijo: “Cada musulmán tiene cinco derechos sobre un musulmán: responderle el salaam, visitar al enfermo, acompañarlo en la procesión fúnebre, aceptar invitaciones y responderle cuando estornuda” [Bukhari & Muslim]
Está claro con esos ejemplos que en el Islam, la hermandad no es simplemente una palabra que mencionamos casualmente cuando nos encontramos o cuando hacemos negocios. En cambio, es una obligación tener un profundo sentido de la responsabilidad y cuidado por el bienestar de nuestros hermanas y hermanos, no sólo en nuestras comunidades locales sino al rededor del mundo también.

Los musulmanes son como un solo cuerpo.

Una de las ideas más perjudiciales que han sido asociadas al concepto de la hermandad es la de la “división de la ummah”.” Este concepto sugiere que los problemas de los musulmanes en un país no deben ser de importancia para los musulmanes en otro país. La división de la Ummah es como un virus letal que cuando es adoptado intencionalmente o no por los musulmanes, conduce a una clara violación de las evidencias Coránicas mencionadas anteriormente y consecuentemente causa el decline en el cumplimiento de la obligación de la hermandad.

El profeta (saw) describió la ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo de enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión somo como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari & Muslim]
En los diferentes medios y en el internet hay un exceso de imágenes que revelan el estado crítico en el cual los musulmanes viven al rededor del mundo: desde ocupación de sus tierras hasta pobreza extrema de nuestros hermanos y hermanas. Y aquí es donde la hermandad se vuelve una conexión vital que une a los musulmanes al rededor del mundo. Por lo tanto es nuestra obligación estar política e intelectualmente conscientes de los asuntos que afectan a los musulmanes en todo el mundo. Allah (swt) ha descrito al creyente como el hermano de otro creyente, y por lo sus sufrimientos también deben dolernos, tanto como si se tratase de nuestros hermanos de sangre.

Manteniendo el sentimiento de la hermandad

La enorme cantidad de tribulaciones que aquejan a los musulmanes, colmada además por la impotencia y la corrupción de los gobernantes de los regimenes actuales en los países musulmanes, están creando mucha frustración y un sentido superficial de resignación entre los musulmanes. Este sentimiento de frustración y resignación está también alimentado por las presiones del día a día que encaran los musulmanes. Todos estos factores conducen a un decline gradual en la respuesta de los musulmanes a estas crisis más allá de su círculo inmediato de amigos y parientes, lo cual evidentemente está causando un abandono fatal de los fundamentos y lazos de la ummah.
En cambio, los musulmanes deberían siempre vivir al rededor del concepto de la hermandad y de la obligación de ayudar y simpatizar con los hermanos en el Islam sin importar donde estén ni en cual sea su condición.

Aunque hermanos voluntarios no estén ahí físicamente en todas las circunstancias, es esencial siempre estar preocupados por sus asuntos sin importar la geografía o el lenguaje y hacer lo que se pueda en cada caso. Es imprescindible preocuparse, e incluso entrenarnos a nosotros mismos para cuidar de los musulmanes en las cercanías o en lugares remotos del mundo recordándonos a nosotros mismos que el lazo que nos une con ellos es el de un hermano o una hermana.

Conservar la identidad musulmana es una obligación y es un reto al mismo tiempo. Es de suma importancia para los musulmanes en cualquier lugar y en cualquier momento, mantener siempre en la mente el concepto de hermandad como una de las herramientas más importantes para guardar nuestra identidad, especialmente en el occidente. Y es una obligación seguir el ejemplo del profeta (saw) y de sus compañeros y hacer lo que sea necesario para mantenerla.

Que Allah (swt) nos bendiga con la misma hermandad que unió a los sahaba bajo la protección del Khilafah Rashidah. Amén.

“Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis; y recordad el favor que Allah ha tenido con vosotros cuando, habiendo sido enemigos, ha unido vuestros corazones y por Su gracia os habéis convertido en hermanos. Estabais al borde de caer en el Fuego y os salvó de ello. Así os aclara Allah Sus signos. Ojalá os guiéis. [Al-Imran, 3:103]

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